Unos 58,000 edificios resultaron probablemente dañados o destruidos, según observaciones satelitales de la NASA.
Por Staff/ El Economista
La Prensa
Brigadas de socorristas rescataron este jueves con vida a un hombre atrapado ocho días bajo las ruinas de los terremotos en Venezuela, una alegría en medio del trágico balance de muertos y de destrucción.
Fue el producto de una larga y dramática operación que comenzó el lunes e involucró a rescatistas de siete países, constató la AFP en el sector Catia La Mar del estado La Guaira, arrasado por el doble sismo de magnitud 7.2 y 7.5 que provocó casi 2,300 muertos y miles de desaparecidos.
Hernán Gil, un vigilante de 43 años, fue sacado en camilla de los escombros del edificio de siete pisos bajo el cual quedó atrapado el 24 de junio.
«Es un verdadero milagro», dijo a la AFP su esposa, Gusbimar González, después de que lo extrajeran en medio de aplausos. La ventana para hallar sobrevivientes en este tipo de eventos cierra a las 72 horas o tres días.
Su rescate revive la esperanza en este país en duelo, donde la población se abocó desde el primer día a retirar escombros.
Pero ya decenas de edificios en ruinas fueron marcados con la letra D de «deceased» (muerto), que indica que el lugar fue inspeccionado por los socorristas sin rastros de vida. Es una nomenclatura internacional para estos desastres.
El gobierno elude referirse a desaparecidas en sus balances oficiales, aunque indicó esta semana que el día de los sismos había unos 30,000 ciudadanos en La Guaira, de los cuales 6.461 fueron rescatados y más de 13,000 salieron por sus propios medios o ayudados por familiares y amigos. Del resto, nada se sabe.
La presidenta Delcy Rodríguez -que decretó siete días de duelo- llamó a una rueda de prensa este jueves, la primera desde que asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro en una incursión de Estados Unidos el 3 de enero.
– «No se golpeó» –
Equipos de Estados Unidos, El Salvador, Costa Rica, Portugal, México, Chile y Venezuela cavaron dos rutas simultáneas para liberar a Gil, que recibía hidratación a través de una sonda y aire por un tubo que se instaló mientras avanzaba el operativo.
Los rescatistas se abrazaron y aplaudieron cuando Gil pudo finalmente ser extraído por el túnel de unos tres metros de largo construido por los socorristas.
«No se golpeó, no tiene traumatismos,él logró esconderse debajo de una mesa, una silla», contó la esposa.