La madrina de generación, con un emotivo mensaje, exhortó a los graduados a continuar con su preparación académica
Por: Karla Cortez
La Prensa
NUEVA ROSITA, COAHUILA. — La presidenta de la Fundación Don Antonio y Doña Herminia Gutiérrez, Elizabeth Gutiérrez Salinas, fungió como madrina de la generación saliente de la Escuela Primaria «Adolfo López Mateos» (turno vespertino), apadrinando a un total de 35 alumnos que culminaron satisfactoriamente su educación elemental.
Durante el desarrollo de la ceremonia de fin de cursos, Gutiérrez Salinas dirigió un emotivo mensaje a la concurrencia, manifestando su beneplácito por la distinción conferida por los directivos y los padres de familia del plantel.
«Gracias por elegirme como su madrina de generación. Recibo esta distinción con profunda gratitud y cariño; es un verdadero honor compartir este momento tan significativo y especial con todos ustedes y sus respetables familias», expresó la presidenta de la fundación.
Asimismo, reconoció la entrega del personal docente de la institución, haciendo una mención especial a la maestra de grupo, Gabriela Martínez, y a la directora del plantel, Liliana Falcón Lira, por su diario compromiso y vocación en la formación integral de las niñas y los niños de este municipio.
En su mensaje central a los graduados, los invitó de manera entusiasta a seguir preparándose académicamente en el siguiente nivel formativo y a tener metas altas. «Nunca dejen de soñar, de aprender y de creer en ustedes mismos; este logro representa apenas el inicio de un camino que estará lleno de oportunidades», puntualizó.
Señaló de igual forma que con base en el esfuerzo, la disciplina y la perseverancia constante, los jóvenes estudiantes podrán alcanzar cualquier meta y llegar tan lejos como se lo propongan en la vida.
Finalmente, tras felicitar formalmente a los 35 egresados, Elizabeth Gutiérrez Salinas hizo entrega de un presente a cada uno de los alumnos, madres y padres de familia, así como a los docentes y directivos del plantel, reiterando que el éxito de cada estudiante es siempre el resultado del esfuerzo compartido entre el núcleo familiar y la escuela.