Los “milagros médicos” de la UMAE para el Norte de México
Coahuila, Tamaulipas, San Luis Potosí y Chihuahua, las entidades beneficiadas para casos de alta complejidad
Por: Staff
La Prensa
Durante años, Ángel Abraham evitó mirarse en los demás.
Nació con una malformación congénita que deformó el crecimiento de su rostro y, además de dificultarle respirar, hablar y comer, lo convirtió en blanco constante de burlas y rechazo.
A los 29 años, un equipo multidisciplinario de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Traumatología y Ortopedia No. 21 del IMSS en Nuevo León logró reconstruirle el rostro mediante tres cirugías de alta complejidad que no sólo mejoraron su apariencia, sino también funciones esenciales como la respiración, la masticación y la alineación dental.
«Estoy agradecido con la vida por darme una segunda oportunidad de vivirla como alguien normal. Fue algo muy traumático. Fueron muchos comentarios negativos, discriminación, rechazo social, comentarios hirientes.
De acuerdo con el IMSS, la UMAE Hospital de Traumatología y Ortopedia No. 21 es pionera en el noreste del País en este tipo de procedimientos y recibe pacientes referidos de Chihuahua, Coahuila, San Luis Potosí y Tamaulipas.
Eso nunca se olvida», dijo el paciente, de acuerdo con un comunicado del IMSS.
Las agresiones fueron tan constantes que incluso pensó en quitarse la vida.
«Ellos cambiaron mi vida.
Creo que si no fuera por ellos yo seguiría igual; si no es que a lo mejor ya no seguiría aquí», dijo sobre los médicos que lo atendieron.
Su madre recordó el sufrimiento que vivió desde niño.
«Es muy duro saber que uno de tus hijos sufre toda la vida agresiones físicas y verbales. Llegó un momento donde él se quiso quitar la vida porque decía: ‘¿Entonces para qué estoy aquí si la gente se burla de mí?'».
Explicó que la familia sabía desde su nacimiento que requería cirugías, pero las limitaciones económicas impidieron atenderlo oportunamente.
«Se le dificultaba mucho hablar, comer; a veces se le atoraba y dejaba de respirar. Estamos muy agradecidos por todo lo que han hecho con mi hijo», expresó.
Ángel fue atendido inicialmente en la Unidad de Medicina Familiar No. 20, en Juárez, y posteriormente canalizado a la UMAE No. 21, donde la cirujana maxilofacial Liliana Gómez Rodríguez encabezó el diseño del tratamiento junto con un equipo multidisciplinario.
Con apoyo de tomografías, fotografías, registros de la mordida y modelos tridimensionales impresos en 3D, los especialistas planearon una reconstrucción facial en tres etapas, priorizando recuperar la vía aérea.
«El primer movimiento para poder ayudarlo, antes que masticar, era respirar», explicó Gómez Rodríguez.
La primera cirugía, de cinco horas y media, consistió en adelantar cerca de un centímetro el tercio medio del rostro mediante cortes óseos realizados a través del cuero cabelludo, los párpados y el interior de la boca, utilizando tecnología de ultrasonido para reducir el riesgo de lesiones en nervios y vasos sanguíneos.
«El avance de tercio medio no es un procedimiento que hagamos cada mes», señaló la especialista.
En una segunda intervención se corrigió la posición de la mandíbula mediante osteotomías para mejorar la mordida y la alineación dental, además de colocar injertos de grasa para recuperar la simetría facial.
La reconstrucción concluyó con una rinoplastia realizada por el cirujano plástico Edgar García Álvarez, quien utilizó cartílago obtenido de una costilla del propio paciente para formar una nueva estructura nasal.
«Estaba completamente retraída y necesitábamos mucho tejido. El objetivo principal era abrir esos espacios para que entrara más aire», explicó.
Tras el proceso, Ángel asegura que recuperó mucho más que la funcionalidad de su rostro.
«Me siento alguien diferente, alguien nuevo; lleno de alegría, de júbilo, de gozo», afirmó.