CELEBRAN MISA EN LA PLAZA PRINCIPAL DE BARROTERÁN
La Iglesia católica recordó especialmente a Tomás Patlán, Isidro Briseño y Margarito Zamarrón durante la homilía dominical
Por: Ramón Rodríguez
La Prensa
MINAS DE BARROTERÁN, COAHUILA. – En un acto que amalgamó la fe, el duelo histórico y la exigencia de un futuro digno, la comunidad de la Región Carbonífera conmemoró este sábado 11 de julio el Día del Minero. La plaza principal de esta localidad se transformó en el epicentro de un emotivo encuentro que reunió a trabajadores del carbón, familias y activistas, marcando un hito en la recuperación de esta fecha de profunda identidad regional.
El altar principal lució flanqueado por las imágenes de un Jesucristo y de Santa Bárbara, la santa patrona de los mineros, reinstalada para recordar que, pese a las tragedias, «la Iglesia nunca olvida a sus trabajadores», según expresaron las autoridades eclesiásticas locales.
FE Y JUSTICIA EN EL ALTAR
La ceremonia litúrgica estuvo presidida por Monseñor Alfonso Miranda Guardiola, Obispo de la Diócesis de Piedras Negras, en compañía de los párrocos integrantes del Decanato de Múzquiz. Durante la homilía, el Obispo elevó oraciones de gratitud y esperanza al mencionar los recientes avances en los trabajos de recuperación de la mina Pasta de Conchos.
«Bendigo los pañuelos, pero también a quienes tienen un familiar en estos bordados y a quienes hoy tienen a un ser querido trabajando en una mina», expresó Monseñor Miranda Guardiola.
El jerarca católico dedicó la misa de manera especial a Tomás Patlán Ramírez, el minero rescatado que el pasado viernes 10 de julio regresó a su hogar en el pueblo de Esperanzas, Coahuila. Asimismo, se recordó a Isidro Briseño Ríos y a Margarito Zamarrón Alfaro, cuyos restos están próximos a llegar, sumando ya 28 mineros recuperados en Pasta de Conchos. El Obispo lanzó un enérgico llamado a las autoridades para que no cesen las labores hasta rescatar a quienes aún faltan.
Uno de los momentos más desgarradores y simbólicos de la mañana fue la bendición de pañuelos blancos bordados con los nombres de los mineros fallecidos en diversos siniestros de la región. Las piezas, confeccionadas a mano por esposas, familiares y la Organización Familia Pasta de Conchos, fueron entregadas como una ofrenda comunitaria.
SEMBRAR EL FUTURO MÁS ALLÁ DEL CARBÓN
El evento no solo se limitó a la memoria, sino que abrió el debate sobre el porvenir económico y social de las nuevas generaciones. La licenciada Cristina Auerbach, defensora de derechos humanos y directora de la Organización Familia Pasta de Conchos, dictó la conferencia «Pensar el futuro para los jóvenes».
Auerbach enfatizó la urgencia de diversificar las opciones de vida de la juventud local para que no dependan exclusivamente del riesgo de los pozos de carbón:
Alternativas sustentables: Destacó la creación de huertos escolares en preparatorias de la zona.
Impulso académico: Celebró el creciente interés de los jóvenes por el estudio, señalando a la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro como una opción real gracias a sus programas de becas al 100%.
Por su parte, el padre Rodrigo Santamaría, titular de la parroquia de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos en Barroterán, reafirmó el compromiso social de la institución: «La Iglesia acompaña a su pueblo, camina junto a él y sus problemáticas, como lo es la minería y la extracción de carbón».
IDENTIDAD Y COMUNIDAD
Hacia el cierre de la jornada, la solemnidad abrió paso a la cultura y la convivencia popular. Grupos de danza folclórica y diversas presentaciones artísticas llenaron de color la plaza principal, antes de dar inicio a una comida comunitaria masiva. El festejo cumplió con su cometido: estrechar los lazos de hermandad de una región que, entre el dolor del subsuelo y la esperanza de la superficie, se resiste a olvidar a sus héroes del carbón.