Tenía 26 años; de acuerdo con un senador, el joven «tenía una orden de salir del país»
Por Staff/ El Universal
La Prensa
Un joven que murió este lunes en un tiroteo en el estado de Maine quiso usar «su vehículo como arma», afirmó el Departamento de Seguridad Nacional(DHS).
El incidente ocurrió esta mañana en Biddeford, una ciudad del sur de Maine. Markwayne Mullin, secretario del DHS, señaló que el sujeto se encontraba en un auto y cuando iba a ser detenido «usó el vehículo como arma». Fue entonces cuando un agente del ICE le disparó.
El senador demócrata por Maine, Angus King, detalló que el fallecido «tenía una orden para salir del país».
King reclamó «una investigación total, abierta y transparente de este asunto”, y señaló que“al parecer los agentes no tenían cámaras corporales”.
En un comunicado en Facebook, las organizaciones Maine Immigrant Rights Coalition y Presente!, defensoras de los migrantes, dijeron que la víctima era un colombiano de 26 años. Tenía permiso de trabajo y se le había asignado un número de Seguro Social.
«Era un miembro de nuestra comunidad, un vecino, un ser humano cuya vida fue truncada trágicamente. Expresamos nuestras más sinceras condolencias a su familia, a sus seres queridos y a todos aquellos que hoy lloran esta pérdida inimaginable», señalaron.
Las organizaciones señalaron que el colombiano llegó a Maine para vivir y trabajar. Su familia, agregaron, «llora ahora su muerte tras un incidente relacionado con el ICE».
También denunciaron que recibieron llamadas de residentes tras un tiroteo, alertando de que agentes migratorios continuaban operando en la zona, algo que consideraron «profundamente inquietante».
«Esto es devastador, indignante e inaceptable. Sus seres queridos merecen respuestas, y el público merece una explicación completa y transparente de lo sucedido», afirmaron.
Crystal Cron, directora ejecutiva de Presente!, afirmó que la comunidad inmigrante está tomando medidas «inmediatas» para proteger y cuidar a la familia del colombiano «destrozada por la violencia estatal».
«Decir que tenemos el corazón roto no basta para expresar la magnitud del agotamiento, el terror o el dolor que sentimos. No permitiremos que esta muerte se reduzca a una simple nota al pie en las estadísticas de aplicación de la ley de esta administración», afirmó.
MIRC hizo un llamado a una investigación «rápida, independiente y transparente», con una explicación detallada de las agencias y agentes involucrados, la preservación de grabaciones de cámaras corporales y de vigilancia, comunicaciones y otras pruebas, así como la divulgación de las conclusiones.
Las organizaciones indicaron además que no se debe permitir que el ICE se investigue a sí mismo ni que controle la narrativa pública en torno a una muerte en la que haya participado su personal.
Las circunstancias de la muerte del colombiano son parecidas a las del mexicano Lorenzo Salgado Araujo, que la semana pasada fue asesinado por un agente del ICE. En este caso, las autoridades alegaron también que Salgado quiso embestir contra un auto a un agente, que respondió disparando.
Los agentes no llevaban cámaras corporales, pero las versiones de testigos desmienten la información oficial de que Salgado quiso atacar a los agentes durante un operativo para detener a un guatemalteco que iba en la camioneta conducida por el mexicano.
Al menos seis personas han muerto este año por disparos de agentes migratorios en Estados Unidos, entre ellas los estadounidenses Alex Pretti y Renée Good, durante un operativo desplegado en Minnesota el pasado enero.