AHORA VA POR CARRERA EN DERECHO PENAL
A bordo de su silla de ruedas, la participante del programa Mujeres Echadas Pa’ Delante celebra su graduación y asegura que continuará preparándose para alcanzar su nueva meta profesional
Por Iván Villarreal
La Prensa
Con una sonrisa que hablaba más que cualquier discurso, Viviana Gómez avanzó en su silla de ruedas hasta recibir el certificado que durante años parecía un sueño pendiente. No fueron los obstáculos físicos los que retrasaron su meta, sino la indecisión. Hoy, esa historia quedó atrás.
Entre aplausos y fotografías, Viviana se convirtió en una de las protagonistas de la graduación del programa Mujeres Echadas Pa’ Delante, demostrando que nunca es tarde para retomar el camino de la educación.
“Fue una motivación que me dieron mis compañeras y conocidas para terminar algo que ya había comenzado”, contó con emoción.
Reconoce que pudo haber terminado la preparatoria mucho antes, pero la falta de decisión la hizo posponer ese objetivo durante años.
“¿Por qué no lo hice en su momento? Por indecisa”, respondió con sinceridad.
Ahora, con el certificado en sus manos, asegura sentirse plena.
“Feliz, contenta. A pesar de que vengo en mi silla de ruedas, estoy muy feliz”, expresó.
Su logro tiene destinatarios muy claros: su familia, quienes la acompañaron y alentaron durante este proceso.
Pero para Viviana, la ceremonia no representa el final de una etapa, sino el inicio de otra aún más ambiciosa.
Su siguiente objetivo es cursar la universidad y estudiar la Licenciatura en Derecho Penal.
La decisión no fue casual.
Quiere convertirse en la voz de quienes muchas veces no la tienen.
“Quiero ser la voz de una mujer que no ha sido escuchada, representar a cada mujer”, afirmó con determinación.
Sabe que el camino apenas comienza y que obtener un título profesional implicará nuevos retos. Sin embargo, no duda cuando se le pregunta si podrá lograrlo.
“Sí se puede”, responde convencida.
En una ceremonia dedicada a reconocer historias de esfuerzo, la de Viviana destacó por recordar que las verdaderas barreras no siempre están en el cuerpo, sino en las dudas. Y que, cuando existe decisión, incluso una silla de ruedas puede convertirse en el vehículo para alcanzar los sueños.