La creciente del Río Bravo arrastró las boyas de contención; los locales las recuperaron y terminaron comercializando con ellas
Por: Karla Cortez
La Prensa
PIEDRAS NEGRAS, COAHUILA. — Diversos tramos del muro flotante instalado por el gobierno de Texas en el cauce del Río Bravo, los cuales fueron desprendidos y arrastrados por la reciente creciente del caudal, terminaron en manos de chatarreros de la colonia Morelos, quienes presuntamente las desmantelaron para la comercialización de sus metales, pese a tratarse de propiedad del gobierno de Estados Unidos.
Las intensas lluvias registradas en la región provocaron una bajada de agua de hasta 7 metros de altura, lo que originó el colapso y desprendimiento de las estructuras cilíndricas. Esta situación fue aprovechada por habitantes del sector mencionado, quienes lograron orillar y extraer los pesados componentes del lecho del río.
De acuerdo con testimonios y reportes de la zona, las personas involucradas procedieron a quemar y cortar las boyas cilíndricas —las cuales miden aproximadamente 1.5 metros de diámetro por 4 metros de longitud— con la finalidad de extraer y separar el aluminio y acero para su posterior venta en el mercado de chatarra local.
El desmantelamiento de este equipamiento fronterizo se llevó a cabo a pesar de que el retiro o alteración de propiedad federal o extranjera constituye un delito que involucra normativas de carácter internacional.
Hasta el momento, ni la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos ni los organismos de seguridad del lado mexicano han emitido un pronunciamiento oficial sobre si se iniciará una investigación formal o si habrá una reclamación diplomática por la destrucción y apropiación de dicha infraestructura binacional.