PASAN CUATRO HORAS O MÁS FRENTE A LA CONSOLA

El aumento en el tiempo de juego preocupa por sus efectos en la salud y el descanso, además de los riesgos que enfrentan los menores al interactuar con desconocidos en línea

Por: Fabiola Sánchez

LA PRENSA

A semanas de haber iniciado las vacaciones de verano, miles de niñas, niños y adolescentes monclovenses pasan más tiempo en casa y han incrementado las horas que dedican a los videojuegos. El uso prolongado de consolas y dispositivos no solo puede afectar su salud y descanso, sino también exponerlos a riesgos en línea, mientras que el desgaste por las largas jornadas de juego aumenta la demanda de reparación y mantenimiento de los equipos.

MÁS HORAS DE JUEGO DURANTE EL RECESO ESCOLAR

Con el cierre temporal de las escuelas y la suspensión de actividades extracurriculares, muchos menores modifican sus rutinas y disponen de más tiempo libre. En numerosos hogares, los videojuegos se convierten en una alternativa de entretenimiento que ocupa buena parte del día.

El ingeniero y especialista en mantenimiento de videojuegos, Iván Eduardo Díaz Guzmán, señaló que durante el periodo vacacional aumenta de manera importante la solicitud de servicio para consolas, precisamente porque los menores permanecen más tiempo en casa.

De acuerdo con el especialista, muchos niños y adolescentes pasan cuatro o más horas diarias jugando, e incluso algunos permanecen frente a las pantallas hasta altas horas de la noche.

El problema no se limita al tiempo de uso. La permanencia prolongada genera un desgaste mayor en los equipos que se mantienen encendidos por horas consecutivas, mientras que los propios jugadores modifican sus horarios de sueño y reducen el tiempo destinado a otras actividades.

Entre los títulos de mayor popularidad se encuentran Roblox, Fortnite, Warzone, GTA V y FIFA, videojuegos que pueden mantener a los usuarios conectados durante largos periodos. La situación representa un desafío para los padres de familia, quienes deben establecer límites claros para procurar una rutina equilibrada.

EL RIESGO DETRÁS DEL JUEGO EN LÍNEA

Más allá de las pantallas, los especialistas advierten sobre la interacción de los menores con personas desconocidas a través de chats de texto o voz. Díaz Guzmán alertó que las plataformas con acceso a internet han dejado de ser únicamente espacios de entretenimiento para convertirse en lugares donde personas con malas intenciones buscan contactar a niños y adolescentes.

El especialista explicó que el peligro principal ocurre cuando un menor conversa con alguien cuya identidad no puede comprobar. En algunos casos, adultos se hacen pasar por otros menores para ganarse la confianza de sus víctimas y posteriormente intentar obtener información personal o convencerlas de realizar determinadas acciones.

El riesgo aumenta si los menores aceptan conversaciones privadas, comparten fotografías o revelan datos sobre su familia, domicilio, escuela y lugares habituales. En situaciones graves, el desconocido podría intentar pactar un encuentro presencial, exponiendo al menor a delitos como secuestro, abuso o extorsión.

«Los menores no saben realmente quién está del otro lado de la pantalla y eso representa un riesgo muy serio», señaló Díaz Guzmán.

Mencionó que Roblox es una de las plataformas que más preocupación genera por reportes de suplantación de identidad, aunque aclaró que el riesgo existe en cualquier juego que permita la comunicación interactiva, como Fortnite y Warzone.

DATOS BANCARIOS, OTRO PUNTO DE ALERTA

Los riesgos abarcan también el ámbito económico. El técnico relató que ha atendido a padres que detectaron cargos bancarios no reconocidos, descubriendo que sus hijos proporcionaron datos de tarjetas de crédito o débito durante sus partidas o compras dentro del juego.

La situación refleja la importancia de que los padres conozcan no solo los títulos que juegan sus hijos, sino las funciones de compra habilitadas. Díaz Guzmán señaló que prácticamente la totalidad de los padres que solicitan asesoría buscan información sobre cómo proteger a sus hijos en línea; sin embargo, estimó que solo alrededor del 50 % utiliza herramientas de control parental.

Por ello, recomendó activar controles parentales, establecer horarios, restringir chats y revisar periódicamente la actividad. Agregó que la supervisión tecnológica debe acompañarse de diálogo constante para que los menores tengan la confianza de avisar si alguien los incomoda o les pide información.

EL IMPACTO EN LA SALUD

Desde la perspectiva médica y preventiva, el regidor de Salud Municipal, Maximiliano Elguezabal, exhortó a las familias a fijar horarios de uso para celulares, computadoras y consolas, además de fomentar el ejercicio físico.

Explicó que la alteración de rutinas y el desvelo prolongado provocan que los menores regresen a clases con dificultades para adaptarse al ritmo escolar. Asimismo, advirtió que la exposición continua a pantallas contribuye a la fatiga visual y al sedentarismo, factores que sumados a una mala alimentación favorecen el sobrepeso.

Elguezabal recordó el impacto que dejó la pandemia en la salud infantil e instó a aprovechar parques y espacios públicos en horarios seguros, evitando las horas de mayor radiación solar para prevenir golpes de calor o deshidratación.

EL RETO DE RECUPERAR LA RUTINA

El funcionario enfatizó que el objetivo no es eliminar los videojuegos, sino evitar que se conviertan en la actividad central del verano. Es fundamental garantizar tiempo para el deporte, la convivencia familiar y el descanso adecuado antes del retorno a las aulas.

CONSOLAS TAMBIÉN RESIENTEN LAS VACACIONES

Por otra parte, el uso intensivo pasa factura a los aparatos. Díaz Guzmán informó que en esta temporada se dispara el ingreso de equipos a los talleres, siendo los más frecuentes Xbox, PlayStation 4, PlayStation 5 y Nintendo Switch.

Las fallas más comunes son el desgaste en palancas de controles (el conocido drift), sobrecalentamiento por acumulación de polvo, apagados repentinos y daños por variaciones en el voltaje o apagones.

REPARAR PUEDE SER MÁS ECONÓMICO QUE COMPRAR

Finalmente, el especialista destacó que mientras una consola nueva ronda entre los $10,000 y $14,000 pesos (y una usada entre $2,000 y $7,000 pesos), reparar un control cuesta entre $300 y $500 pesos, y la reparación del equipo varía de $500 a $2,500 pesos. Recomendó realizar mantenimientos preventivos y usar reguladores de voltaje para evitar daños mayores.

EN RESUMEN 

En conclusión, el receso escolar no tiene por qué estar peleado con los videojuegos, siempre que prevalezca la supervisión y el equilibrio en el hogar. Al establecer horarios claros, activar los controles parentales y vigilar las interacciones en línea, los padres de familia no solo protegerán la salud física y el descanso de sus hijos antes del regreso a clases, sino también la seguridad de la información familiar y la vida útil de sus equipos.

Publicado por Iris Camila Beltran