Inició su camino religioso a los 13 años y ha dedicado casi cuatro décadas al servicio pastoral y comunitario; hoy acompaña a comunidades y migrantes

Fabiola Sánchez

LA PRENSA

A los 50 años, el Padre Paulo Alfonso Sánchez mira hacia atrás y encuentra una vida marcada por la fe, el servicio y el acompañamiento a quienes han enfrentado conflictos sociales; de esas cinco décadas, 37 años han transcurrido bajo el compromiso de servir a Dios, una decisión que tomó desde los 13 años y que lo llevó del seminario al sacerdocio y, posteriormente, a involucrarse en distintas causas de las comunidades donde ha ejercido su ministerio.

Su historia comenzó en 1991, cuando ingresó al seminario en Agua Dulce, Veracruz, más tarde continuó su formación en Saltillo, donde fue recibido en el seminario menor y completó su preparación religiosa.

En 2006 fue ordenado sacerdote y comenzó una trayectoria pastoral que lo llevaría por distintas comunidades, donde además de atender su labor religiosa terminó convertido en acompañante y mediador de conflictos.

Uno de los episodios que más recuerda ocurrió durante su estancia en la zona de Hércules, donde estuvo cerca de los trabajadores mineros cuando estalló un conflicto laboral, posteriormente, en otras comunidades enfrentó problemáticas relacionadas con el agua, conflictos ejidales y situaciones sociales que requirieron su intervención, más tarde, desde el Verbo Encarnado, su trabajo se amplió al acompañamiento de personas migrantes y organizaciones sociales.

Con el paso de los años, la defensa de los derechos humanos se convirtió también en parte importante de su labor, aunque inicialmente tenía otros intereses de formación, terminó aprendiendo de manera autodidacta sobre leyes, mediación y resolución de conflictos.

 Ese conocimiento le permitió convertirse en portavoz de comunidades y acompañar a familias de personas desaparecidas y madres buscadoras, con quienes mantiene vínculos de trabajo y apoyo.

Narró que, no todo el camino ha sido sencillo, durante los primeros seis años de su ministerio sacerdotal recibió amenazas, fotografías y llamadas durante la madrugada, en una época marcada también por la presencia del narcotráfico y aquella situación llegó a provocarle miedo y lo hizo considerar la posibilidad de alejarse, pero el acompañamiento de personas cercanas y defensoras de derechos humanos le ayudó a enfrentar esa etapa y continuar con su vocación.

Hoy, al celebrar medio siglo de vida, el padre Paulo Alfonso Sánchez reconoce que el sacerdocio le ha permitido conocer realidades que difícilmente habría imaginado cuando ingresó al seminario.

Aunque a veces piensa que ha llegado el momento de bajar el ritmo, las circunstancias lo vuelven a colocar frente a nuevas causas; por ello, asegura que mientras tenga salud y Dios se lo permita continuará sirviendo, acompañando a las comunidades y poniendo su voz al servicio de quienes necesitan ser escuchados.

Publicado por Iris Camila Beltran