Veterano pacifista, políglota y catedrático de la UTP: la historia del autor censurado en EE. UU. que rechazó pensiones militares y salvó vidas en Vietnam
Por: Roberto Ulíbarri
LA PRENSA
PARRAS, COAHUILA. — La vida de David Ellsworth se movió entre dos extremos impactantes: el brillo de un intelecto de 170 puntos de IQ capaz de publicar bestsellers prohibidos por el gobierno de EE. UU., y el silencioso desamparo de sus últimos días en el Pueblo Mágico de Parras de la Fuente, donde falleció el pasado jueves 6 de agosto a los 83 años.
Tras haber recorrido casi un centenar de países y dejado un legado académico y humano imborrable en la Universidad Tecnológica de Parras (UTP), Ellsworth enfrentó una amarga recta final: postrado en cama por cáncer y una fractura de cadera, sin más auxilio económico que una modesta campaña en GoFundMe respaldada por solo siete personas. Su partida no solo deja un vacío en las letras, sino el testimonio de un hombre que prefirió la dignidad moral a los privilegios, eligiendo descansar para siempre en el Santuario de Guadalupe.
¿QUIÉN ERA DAVID ELLSWORTH?
Fue escritor, novelista, ensayista y docente. David Ellsworth, hombre de intelecto prodigioso, veterano de guerra de convicción pacifista y viajero incansable por cerca de un centenar de países, eligió las tierras coahuilenses como su hogar definitivo durante los últimos 16 años de su vida.
ORÍGENES, ERUDICIÓN Y EL EPISODIO DE VIETNAM
Nacido el 15 de octubre de 1942 en la ciudad de Nueva York, David Ellsworth creció en un entorno de holgura económica marcado por complejas vicisitudes familiares. Hijo de Joseph David Ellsworth, un respetado oficial de la Marina estadounidense de raíces irlandesas, y Erin Brockovich, sufrió a temprana edad la pérdida de su padre.
Tras las segundas nupcias de su madre, a los 16 años demostró su entereza moral al negarse a integrarse a los negocios ilícitos de su padrastro, iniciando una etapa de formación académica en el extranjero.
Dotado de una mente excepcional con un coeficiente intelectual cercano a los 170 puntos, Ellsworth realizó estudios en la Universidad de Liverpool y diversos centros europeos, alcanzando un Doctorado en Lenguas Antiguas con dominio del arameo, la escritura cúfica y los jeroglíficos.
En 1969 fue reclutado por el gobierno de Estados Unidos para servir en la Guerra de Vietnam, alcanzando un alto rango dentro de la Marina.
Fue en 1970, durante una incursión en territorio enemigo, donde protagonizó un pasaje humanitario memorable: al entrar a una cabaña bombardeada, encontró a una recién nacida intentando amamantar del pecho de su madre fallecida. Durante 26 días de travesía a pie, Ellsworth llevó a la pequeña a través de aldeas buscando nodrizas locales para mantenerla con vida, hasta entregarla a salvo en un orfanato de Hanói. Cuarenta años después, la pequeña —convertida en la Dra. Duyen Phan— logró ubicar al soldado para expresarle su eterna gratitud. Consternado por los horrores del conflicto, Ellsworth ejerció la objeción de conciencia y renunció de manera tajante a las pensiones e incentivos económicos gubernamentales a los que tenía derecho como veterano.
TRAYECTORIA LITERARIA Y EL REFUGIO EN PARRAS DE LA FUENTE
Aunque diversas fuentes le adjudican la redacción de 40 libros, en la investigación realizada por la PRENSA DE PARRAS, se confirmó la escritura de más de 15 libros traducidos a tres idiomas y con dos obras adaptadas al cine por la industria de Hollywood, Ellsworth alcanzó el reconocimiento y la controversia internacional con «Smith County Justice» (1985), un trabajo de periodismo de investigación sobre la corrupción judicial en Tyler, Texas, que le valió la censura oficial en su país natal.
Entre sus títulos destacan también «Parras Paranormal», «Escape Plan: The Absolute Bible for Anyone Considering Relocating in Mexico» y «Los Vecinos Del Norte: 170 Años de Abusos Contra México y América Latina».
En 2013 fue galardonado con el Touchstone Award por «Short Stories», sumando 14 reconocimientos de instituciones culturales en México.
Tras residir en Inglaterra, Italia y Honduras, Ellsworth llegó a México a mediados de la década de 1990.
Según testimonios de la cronista de Parras, Elvia Morales, a su llegada a la central de autobuses de Monterrey sin dominar el español, la recomendación de un poblador lo guio hacia Parras de la Fuente en diciembre de 1994, donde encontró sosiego y el amor junto a su esposa, Magdalena Juárez Ibarra.
En Parras se integró a la Universidad Tecnológica de Parras (UTP) como catedrático de Inglés y Alemán.
«En Parras encontró la calidez y tranquilidad que buscaba. No solo compartió conocimientos, sino que escuchó, aconsejó e inspiró a generaciones de jóvenes», evoca la cronista Elvia Morales, confirmando que las cenizas del escritor reposarán de manera definitiva en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.
REFLEXIONES, CRÍTICA SOCIAL Y HUMOR ANTE EL FINAL
A través de sus habituales publicaciones en redes sociales, Ellsworth mantuvo hasta sus últimas semanas una lúcida agudeza. En mayo de 2026 reflexionaba sobre la finitud humana: «He conocido a decenas de personas con un miedo paralizante a la muerte. Nunca lo entendí… Morir es tan natural como nacer y, puesto que es el final de la vida, quizás también sea su propósito».
Paralelamente, expresó su profunda gratitud hacia el pueblo mexicano:
«En Parras no tenemos personas sin hogar… Cada uno de ustedes debería agradecer a Dios por haber nacido mexicano. Eres una persona afortunada y tu vida sería muy diferente si hubieras nacido gringo».
Hasta sus últimos días conservó un ácido sentido del humor sobre la vejez: «Ser viejo no es divertido. Quería un poco de picante en mi vida, así que me registré en un sitio de citas para mujeres de mi edad llamado ‘datación por carbono’… Fui al médico porque pensé que tenía artritis. No la tengo: tengo rigor mortis de aparición temprana».
LOS ÚLTIMOS DÍAS Y EL LEGADO DE UN HOMBRE LIBRE La firme decisión de renunciar a su pensión militar en Estados Unidos sumó un matiz de profunda precariedad a sus meses finales.
Convaleciente en cama a causa de una fractura de cadera, cáncer de piel y cáncer de garganta, se inició en la plataforma GoFundMe la campaña «Todos con David», logrando recaudar solo 8 mil 889 pesos gracias a la aportación de siete donantes antes de su deceso.
David Ellsworth parte habiendo elegido su propio destino y el lugar de su descanso eterno. Como él mismo escribió en sus notas finales:
«La única diferencia entre mi amado hogar adoptivo y yo, es que la magia de Parras perdurará mucho después de que yo me haya ido».
RECUADRO
TRAYECTORIA LITERARIA Y RECONOCIMIENTOS
Ellsworth fue autor de más de 15 libros traducidos a tres idiomas. Entre sus obras más destacadas se encuentran:
Smith County Justice (1985): Su trabajo más célebre y controvertido. Un libro de periodismo de investigación sobre la corrupción política y judicial en Tyler, Texas (Condado de Smith).
Parras Paranormal: Obra inspirada directamente en la mística, las leyendas y la historia de Parras de la Fuente, Coahuila.
Guías y ensayos sobre México: Escape Plan: The Absolute Bible for Anyone Considering Relocating in Mexico, Living on Social Security in Mexico, y Los Vecinos Del Norte: 170 Años de Abusos Contra México y América Latina.
Premios: Ganador del Touchstone Award (2013) por su libro Short Stories y acreedor a 14 reconocimientos de diversas instituciones culturales por sus publicaciones vinculadas a México.
Su último libro fue la Mente de David, publicado en julio del 2020 y a diferencia de sus otros escritos que se comercializaban en Amazon, este se promocionó en sus redes sociales con un costo de 200 pesos, de los cuales el 50% se pagaba por anticipado y el resto al recibir la obra impresa, la cual sería autografiada por el destacado autor.
RECUADRO
El Humor Negro sobre la Muerte: Su Última Publicación (27 de junio de 2026)
A pesar del deterioro de su salud, Ellsworth mantuvo hasta el final un humor negro y ácido sobre la vejez y la muerte. Su penúltima publicación en Facebook, realizada el 27 de junio de 2026, plasmaba esta ironía:
«Ser viejo no es divertido. Quería un poco de picante en mi vida, así que me registré en un sitio de citas en línea para mujeres de mi edad. Se llamaba ‘datación por carbono’. Le pedí el número a una mujer en este sitio. Me dijo que era 140 sobre 95.
Lo bueno de salir con una mujer de mi edad es que no tengo que preocuparme por conocer a sus padres. Cuando te haces viejo, tiendes a volverte torpe. ¿Alguna vez se te ha caído el teléfono al inodoro? A mí sí, y Google me dijo que pusiera el teléfono en una bolsa de arroz. ¿Alguna vez se te ha caído una bolsa de arroz al inodoro?
Solía fumar mucho. Incluso fumaba cuando salía a correr, lo cual es estúpido, por supuesto. Así que dejé de correr.
Soy tan viejo que tengo que empezar a pensar en un plan funerario. Quiero un plan para ser incinerado, pero si muero en un incendio, hay un 50% de descuento.
Es difícil ser viejo. Entré en una tienda de antigüedades y no me dejaron salir. Una de las cosas buenas es que a veces alguien se levanta y me cede su asiento. Eso es agradable en el autobús, pero raro en el baño de hombres.
Fui al médico porque pensé que tenía artritis. No la tengo. Tengo rigor mortis de aparición temprana.
Cada vez que salgo de casa, tengo que volver porque olvidé algo. Ayer salí de casa, busqué mi billetera. Olvidé mis pantalones. Algunos de ustedes me recuerdan de cuando era más joven, pero no se preocupen, hoy no los recordaré”.
RECUADRO
El Episodio de la Guerra de Vietnam (1970) y la Dra. Duyen Phan
En su última publicación en redes sociales, el escritor compartió una hermosa historia de vida, en la que demostró que el estar en la guerra, no le impidió demostrar su lado mas humano.
Hace años recibí una postal de Vietnam. Era de la Dra. Duyen Phan. Unos meses antes, había ido al orfanato de Hanói y preguntó por el nombre del soldado estadounidense que la había llevado allí. Eso fue en 1970, cuando entramos en una aldea y encontré a una bebé sentada en el suelo de bambú de una choza, mamando del pecho de su madre muerta. Estábamos en territorio enemigo y tuvimos que salir de allí a pie. Durante 26 días recorrí aldeas buscando a una madre que pudiera amamantar a la pequeña Duyen. Finalmente, llegamos a nuestro campamento y tomé un autobús a Hanói con la bebé en brazos. Recuerdo que durmió casi todo el camino. Llegué al orfanato de Ha Cau, donde la amable monja católica, la Madre Katherine, de Gales, la tomó de mis brazos. Curiosamente, no quería soltarla, pero sabía que no podría sobrevivir a la vida que yo llevaba. Ahora, 40 años después, era médica y quería saber quién la había salvado. Le respondí diciéndole lo orgulloso que estaba de ella y de haber formado parte, aunque fuera mínimamente, de su vida. Nunca más volví a saber de ella.
Publicado por Iris Camila Beltran




