De niña vendimiadora a reina de la Feria de la Uva y el Vino, Yuliana I inicia un reinado en el que busca mantener cercanía con la gente y llevar a las nuevas generaciones un mensaje de educación, deporte y orgullo por sus raíces
Roberto Hernández
LA PRENSA
PARRAS, COAHUILA. – Antes de portar una corona, Yuliana Aramiz Juárez Soto fue una de aquellas niñas que desde pequeña participaba como vendimiadora y veía pasar frente a ella una de las tradiciones de Parras. Hoy la historia cambió de lugar: es Yuliana I y ahora son otras niñas las que se acercan para pedirle una fotografía y mirarla como parte de aquello que algún día ellas también quisieran alcanzar.
Llegar hasta ahí implicó ocho semanas de contienda, preparación y cambios que, reconoce, no fueron sencillos.
“Fueron ocho semanas de contienda que fueron muy difíciles, porque era un ambiente totalmente nuevo para mí y para mi familia”, recordó.
Detrás de la pasarela y de los actos públicos hubo una preparación que fue más allá de aprender a caminar frente a la gente.
Yuliana se consideraba una joven cohibida. Hablar, desenvolverse y permanecer constantemente frente a otras personas se convirtió en parte de un proceso que terminó modificando incluso la manera en que ella misma se define.
Al preguntarle si era cohibida, inmediatamente corrigió: “Era”.
También tuvo que acercarse más a la historia y las tradiciones de Parras y comenzar a dimensionar la responsabilidad que implicaba convertirse en parte de una celebración que ha acompañado durante décadas al municipio.
La corona, asegura, nunca fue algo que diera por hecho.
Todavía a principios de este año no se imaginaba como reina y ni siquiera durante la contienda terminaba de asimilar la posibilidad.
“Cuando estábamos en contienda tampoco me caía el veinte, pero hoy ya es una realidad”, señaló.
Esa realidad tiene raíces que comenzaron muchos años atrás.
Aproximadamente desde los dos años participaba como vendimiadora en los desfiles. Como ocurre con otras niñas parrenses, creció teniendo contacto con estas celebraciones sin imaginar que años después sería ella quien portaría la corona.
Antes de llegar a ese momento encontró otra forma de representar a Parras y a Coahuila: el deporte.
A los 14 años comenzó a practicar ciclismo con la intención de hacer ejercicio. Después observó una competencia y ver participar a otras mujeres despertó su interés por llevar esta disciplina más lejos.
Cuando llegó el momento de celebrar sus 15 años tomó una decisión: en lugar de fiesta pidió una bicicleta de ruta.
Durante una competencia fue observada por un entrenador del INEDEC, quien la invitó a integrarse a la selección estatal. Permaneció siete años representando a Coahuila y alcanzó un sexto lugar nacional en la prueba contrarreloj de los Juegos CONADE.
Aquella etapa quedó temporalmente en pausa.
Hace aproximadamente un año se retiró del ciclismo debido a sus estudios, la preparación de su tesis y posteriormente sus compromisos laborales. Ahora contempla retomarlo una vez que disminuya la carga de actividades que acompaña el inicio de su reinado.
Yuliana es licenciada en Educación Primaria, egresó de la Normal el año pasado y actualmente cursa una maestría en Educación. También realizó un interinato en Ramos Arizpe que concluyó en mayo y entre sus siguientes objetivos está obtener una plaza docente.
Por ahora, sin embargo, hay una corona que atender.
Y con ella llegó una agenda distinta.
La temporada de vendimias representa uno de sus primeros retos como reina. Durante agosto deberá distribuir su tiempo entre celebraciones de casas vitivinícolas, compromisos con patrocinadores, bailes y actividades relacionadas con la Feria.
En algunos casos tendrá más de un evento prácticamente a la misma hora, por lo que deberá trasladarse de un punto a otro para cumplir con sus compromisos.
Hasta sonreír se convirtió en parte de esa nueva vida.
Yuliana reconoce que quienes la conocen saben que normalmente es seria y que permanecer durante horas sonriendo, saludando y atendiendo solicitudes de fotografías también termina por cansarla.
Sin embargo, detrás de ese ir y venir comienza a definir cómo quiere ejercer su papel como reina.
Su intención es aprovechar los eventos y las redes sociales para compartir las tradiciones de Parras, particularmente entre niños, jóvenes y familias.
“Para mí no solo es portar la corona y ya, sino sentirse orgulloso de sus raíces y compartir ese orgullo con las demás personas”, expresó.
Y si existe algo que tiene claro sobre la historia que quiere escribir durante su reinado es la manera en que desea relacionarse con la gente.
No quiere que el título marque una distancia.
“Quiero que me recuerden como una de las reinas sencillas”, dijo.
Para ella, portar una corona no significa colocarse por encima de los demás. Desde que era candidata, asegura, buscó mantener cercanía con quienes se aproximaban a saludarla o acompañarla.
Después de la coronación comenzó a comprender todavía más esa responsabilidad cuando fueron las niñas quienes se acercaron a pedirle fotografías.
En ellas pudo reconocerse de alguna manera: años atrás ella también había sido aquella pequeña vendimiadora que participaba en los desfiles.
Ahora quiere utilizar ese lugar para decirles que luchen por lo que desean.
“No hay nada que no puedan lograr. No hay nada imposible”, expresó.
Su mensaje también se extiende a los jóvenes. Desde su experiencia como deportista y profesionista, busca promover el deporte y la educación como caminos para crecer y mantenerse alejados de los vicios.
Nacida en Parras de la Fuente el 12 de septiembre de 2003, Yuliana cumplirá 23 años mientras vive sus primeras semanas como reina, con una agenda y responsabilidades distintas a las que marcaron sus años dedicados al ciclismo y a los estudios.
Al recordar el camino que la llevó hasta la coronación, reconoce que detrás de la corona hubo más personas. Agradeció el respaldo de la comunidad de Parras, de su comité y particularmente de la familia Fraga y del Club Notorios MMA, quienes la acompañaron durante la contienda.
Las ocho semanas de competencia quedaron atrás. También quedó atrás aquella Yuliana que se definía como cohibida y que todavía durante la contienda no terminaba de creer que pudiera convertirse en reina.
Hoy porta la corona que alguna vez observó desde la mirada de una niña vendimiadora.
Pero recibirla fue apenas el principio. La historia que acompañará a Yuliana I todavía está por escribirse.
Publicado por Iris Camila Beltran




