Especialistas, abogados y organismos internacionales exigen prohibir la maternidad subrogada en México al considerarla una práctica que mercantiliza a mujeres y bebés. La propuesta presentada ante el Congreso busca castigar a intermediarios y agencias con penas de 10 a 20 años de prisión por tratarse de una modalidad de trata de personas.
Especialistas, abogados, psiquiatras y académicos llamaron a prohibir la maternidad subrogada (también conocida como vientres de alquiler) al considerarla una práctica contraria a los derechos humanos, que mercantiliza los cuerpos de las mujeres y convierte a los bebés recién nacidos en un objeto de transacción.
Abraham Madero Márquez, maestro en Derecho y director ejecutivo del Early Institute, expuso la importancia del lenguaje al nombrar estas prácticas, ya que considera que lo que diversas clínicas privadas anuncian como un procedimiento para conseguir un hijo o hija, en realidad se trata de la explotación de mujeres con fines reproductivos.
Denuncia que México es un paraíso para este tipo de explotación, ya que no existe ninguna ley que la prohíba y únicamente está regulada en dos estados: Tabasco y Sinaloa.
A escala internacional el amplio debate para regular la práctica tomó un nuevo rumbo en 2025, cuando Reem Alsalem, Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer de las Naciones Unidas (ONU), pidió la abolición mundial de la gestación subrogada al considerarla «un sistema de mercantilización de mujeres y niños» marcado por la explotación, el abuso y la violencia.
Esto fue calificado como un «hito histórico» por Jorge Cardona Llorens, exmiembro del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, quien explicó que, a largo de los años, con resoluciones de distintos organismos, se ha priorizado el interés superior de la niñez y los derechos de las mujeres o madres gestantes.
«Durante años hemos tendido a plantear la gestación subrogada como un conflicto entre dos intereses igualmente legítimos. Pero este modo de plantear el problema es el que pone en cuestión el informe de 2025», explicó.
«El derecho internacional reconoce el derecho a fundar una familia (…) Pero no reconoce el derecho a obtener un hijo», afirmó desde la IV Conferencia Internacional de la Declaración de Casablanca —iniciativa que busca abolir la maternidad subrogada a escala mundial— que se realizó en la Ciudad de México el 3 y 4 de septiembre de 2026 en la Universidad Panamericana.
México, el mercado barato de la maternidad subrogada
Patricia Olamendi Torres, abogada y exintegrante del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU) explicó que la práctica opera en todo el territorio nacional mediante contratos privados avalados por notarios, sobre todo en Jalisco y Estado de México.
Los vientres de alquiler funcionan amparados por seis sentencias de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación (SCJN), informó Olamendi, aunque criticó que el máximo tribunal no discutió el fondo de la materia, sino únicamente la validez de los contratos y concluyó que debe regularse en México esta práctica.
Mientras tanto, en el país florece un lucrativo negocio, sin datos oficiales que den cuenta de su crecimiento, aunque reportes periodísticos e investigaciones han documentado la existencia de empresas que aprovechan los vacíos legales para vender promesas a padres «intencionales» que desean tener un hijo.
La página web Surrogate México, que ofrece este servicio desde 60 mil dólares, asegura: «Hoy en día, México es la jurisdicción que mejor facilita el proceso de subrogación en el mundo».
La compañía promete asignar una mujer gestante entre cuatro y ocho semanas y lo compara con el tiempo de espera en Estados Unidos (que es de uno a tres años). Asimismo garantiza que la mujer que da a luz no constará en el acta de nacimiento.
«México se caracteriza por ser el mercado barato de la maternidad subrogada», afirmó Olamendi, quien explicó que esta práctica involucra a mujeres en situación de vulnerabilidad debido a su situación precaria y falta de conocimiento sobre sus derechos.
Además, como indicó Bernardo García Larrín, director ejecutivo de la Declaración de Casablanca «personas de países del primer mundo» llegan a países «menos desarrollados» para llevar a cabo este proceso, muchas veces prohibido en sus naciones, y posteriormente se llevan a los recién nacidos con ellos.
Esto también se evidencia en la página de Surrogate México, que promociona su servicio con estadunidenses, canadienses, españoles, franceses, alemanes, australianos e israelíes. «Solo se requieren dos viajes a México: la firma de los acuerdos y el nacimiento de tu bebé», enfatiza la empresa.
De acuerdo con expertos, eso genera un vicio en el consentimiento de las mujeres gestantes, ya que existe una marcada asimetría entre las partes. Por un lado, mujeres en situación de vulnerabilidad y que acceden a gestar el bebé por necesidad económica, pero en muchas ocasiones sin conocimiento de los riesgos de salud que conlleva. Por el otro, firmas, clínicas y despachos especializados respaldando a extranjeros con alto poder adquisitivo para garantizar la obtención del bebé.
También compararon el consentimiento en el alquiler de vientres con el caso de las adopciones, en las que la entrega del bebé se vuelve definitiva hasta después del parto. Por esta razón, cuestionaron si las condiciones de desigualdad estructural, la dependencia económica y la presión social, aunadas a la forma de operar de la industria, permiten realmente a las mujeres gestantes dar su consentimiento libre.
Sin embargo, algunos grupos de activistas que abogan por la regulación de esta práctica en lugar de su prohibición critican estos argumentos sobre el consentimiento, al considerar que niegan la autonomía y el reconocimiento de sus decisiones a las mujeres gestantes.
Propuesta para castigar a intermediarios
Olamendi dio a conocer que en las próximas semanas se presentará una propuesta ante el Congreso de México para considerar la gestación subrogada como una modalidad de trata de personas. «El objetivo es erradicar esta práctica de nuestro país», afirmó.
Explicó que mediante diversas investigaciones se ha documentado que tiene elementos en común con otras formas de trata como la explotación sexual, ya que muchas veces quienes enganchan a las mujeres gestantes son su pareja sentimental. Posteriormente, se les retiran documentos de identidad oficial y a veces las trasladan de manera forzosa o las recluyen en inmuebles.
Por lo tanto, la propuesta busca sancionar intermediarios, despachos y agencias, con una penalidad de 10 a 20 años de prisión como mínimo. La mujer gestante no será sujeta a responsabilidad penal ni se creará acción penal en su contra.
«Son reformas que modifican varios artículos de la Ley General de Trata y con estas podemos abarcar el territorio nacional y poner fin a esto que yo llamo una forma horrible de esclavitud del siglo XXI», dijo.
Niños, de sujetos de derecho a objetos de transferencia
Otro punto criticado durante el congreso fue que la maternidad subrogada muchas veces despoja a los niños de algunos de sus derechos básicos, como el derecho a la identidad y a conocer su origen.
Olivia Maurel, de 34 años, quien nació gracias a la maternidad subrogada y ahora se ha convertido en una de sus principales opositoras, como vocera de la Declaración de Casablanca, dijo a Proceso que busca su abolición debido a las profundas afectaciones que deja en las mujeres gestantes y en los bebés.
«Tuve serios problemas con el trauma del abandono porque me separaron de mi madre al nacer (…) no sabía cómo conectar con otras personas. Afectó toda mi vida. No tenía amigos. No tenía novios. Y también estaba el problema de la identidad. No sabía quién era, así que no podía construirme como persona. Era imposible», dijo Maurel, ciudadana francesa, suiza y estadunidense.
Al respecto, la doctora Ivone Olza, psiquiatra infantil, explicó que la separación temprana del recién nacido y su madre biológica genera riesgos significativos de trastornos mentales y traumas, debido al complejo proceso hormonal que se desarrolla durante el embarazo como preámbulo al vínculo entre madre y bebé.
Olivia explicó que desde niña tuvo dificultades para integrarse con sus padres y sentirse parte de la familia, lo que derivó en problemas de consumo de drogas y alcohol en la adolescencia, que la llevaron a diversas situaciones de riesgo y de violencia.
Aunque desde joven comenzó a investigar su historia, buscando información sobre su ciudad natal en Estados Unidos, fue hasta que ya era una adulta cuando descubrió la verdad sobre su origen. Después, conoció a la mujer que la dio a luz y decidió emprender una lucha contra esta práctica, proceso que narra en su libro «¿Dónde estás, mamá?«.
Información de Proceso
Publicado por Iris Camila Beltran




