Docentes de la primaria Emiliano Zapata destacan el carácter alegre y colaborativo del alumno de sexto grado; Margarita Estela Flores recordó la emoción del menor por acudir al nuevo ciclo escolar
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
Su carisma, alegría y la manera particular de acercarse a los maestros hicieron de Alexander un niño difícil de olvidar para los docentes y compañeros quienes convivieron con él en la primaria Emiliano Zapata, de la colonia Occidental.
A sus 11 años y mientras cursaba el sexto grado, grupo B, el menor era reconocido por su carácter inquieto e hiperactivo, pero también por su nobleza, educación y disposición para ayudar dentro de la escuela.
La Maestra Margarita Estela Flores Serrano, quien actualmente imparte segundo grado y tuvo una relación cercana con Alexander aunque no fue su maestra directa, recordó que constantemente acudía a su salón para llevar recados, preguntar si necesitaba algo o simplemente conversar.
Explicó que desde los primeros años de primaria algunos docentes buscaban mantenerlo ocupado debido a su inquietud, por lo que llegó a convertirse en un alumno que colaboraba frecuentemente con los profesores.
“Era muy noble, era inquieto, pero era noble”, recordó la docente, visiblemente conmovida, destacó que Alexander era atento al dirigirse a los maestros y que, pese a que podía mostrarse desordenado o inquieto, nunca lo consideraron un niño malo o agresivo, por el contrario, aseguró que tenía una personalidad alegre y que después de molestarse podía recuperar rápidamente el buen ánimo.
Entre los recuerdos que permanecen está su gusto por recorrer los pasillos y jugar durante los recreos, además de las conversaciones y bromas que compartía con los profesores.
La Maestra recordó que Alexander solía acercarse a ella para bromear sobre las canciones infantiles que utilizaba con los alumnos pequeños y hasta terminaba cantándolas, momentos que hoy adquieren un significado especial para quienes lo conocieron.
Uno de sus últimos encuentros ocurrió fuera de la escuela, cuando la docente lo encontró en una frutería y le preguntó por qué no había acudido a clases el primer día y lo que Alexander le respondió que su madre se había quedado dormida, pero aseguró emocionado que al día siguiente regresaría porque ya tenía sus colores y mochila preparados.
La maestra recordó aquella conversación como la de un niño normal, contento y entusiasmado por continuar con sus actividades escolares, sin que ella percibiera alguna señal que anticipara la tragedia.
La noticia provocó profunda consternación entre el personal docente, que comenzó a comunicarse para acompañar a la familia y buscar la manera de despedir al menor.
Para Margarita Estela Flores Serrano, la pérdida también representa un duro recordatorio de la responsabilidad que implica trabajar con niños, pues detrás de cada alumno existe una historia y una realidad distinta.
Conmovida, señaló que Alexander será recordado no solamente por su inquietud, sino por su nobleza, generosidad, educación y ese carisma único que lo hacía especial para quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo.
Publicado por Iris Camila Beltran




