Autoridades norteamericanas colocan paneles de acero de nueve metros frente a los municipios de Múzquiz y Acuña
Por: María Rodríguez
La Prensa
COMSTOCK, TEXAS. — En un movimiento que aviva la tensión en la frontera sur, el Gobierno del Presidente Donald Trump dio inicio a la instalación de los primeros paneles de acero del muro fronterizo en la remota región de Big Bend, al oeste de Texas. La obra arranca en uno de los bastiones con mayor resistencia social, ambiental y legal dentro del plan federal de 46,000 millones de dólares para blindar la frontera con México, en una zona colindante con los municipios coahuilenses de Múzquiz y Acuña.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) confirmó la colocación de estructuras de tipo bolardo de 9 metros de altura en el tramo denominado «Big Bend 1», que abarca 75.6 kilómetros en el condado de Hudspeth. Este frente representa apenas el comienzo de un proyecto de 804 kilómetros que se extiende a lo largo del Río Bravo hasta el lago Amistad. Según la agencia federal, el ritmo de edificación se ha duplicado respecto a proyecciones previas, alcanzando un promedio de 19 kilómetros de barreras semanales y sumando más de 321 kilómetros erigidos durante la actual administración mediante la combinación de acero, vías de patrullaje, barreras antivehículos y tecnología de detección.
El despliegue de maquinaria pesada ha desatado una ola de rechazo por parte de ganaderos, ambientalistas, empresarios y propietarios privados, quienes sostienen que esta remota franja no es una ruta de alto tránsito para la migración irregular. A principios de esta semana, una coalición de habitantes interpuso una demanda judicial para frenar los trabajos, sumado a que diversos dueños de terrenos se han negado a permitir el ingreso de contratistas gubernamentales para realizar estudios de suelo.
Mientras las obras dentro del emblemático Parque Nacional Big Bend permanecen suspendidas temporalmente para buscar un acercamiento con los opositores, en el resto de la región la resistencia civil promete intensificarse. Clara Benson, fundadora de la coalición No Big Bend Wall, advirtió desde Washington D.C. que los ciudadanos continuarán la batalla legal y social, asegurando que la comunidad está decidida a defender el territorio y a luchar para derribar las estructuras aun si estas terminan de levantarse.
Publicado por Iris Camila Beltran




