Durante la homilía en Santiago Apóstol, el Párroco Néstor Martínez recordó que la salvación y la vida eterna están abiertas para todos, sin importar el momento de su llegada
Óscar Ballesteros
La Prensa
A través de la parábola de los trabajadores de la viña, el Párroco Néstor Martínez Sánchez guio a los feligreses durante la homilía dominical en la Parroquia de Santiago Apóstol, con el objetivo de promover el acompañamiento a toda persona que busca «la vida eterna» en el camino del Señor, sin juzgar como un acto de injusticia el hecho de que se incorporen en momentos distintos.
El Sacerdote tomó como base el texto evangélico para ejemplificar cómo un grupo de trabajadores recibía el mismo pago sin importar si cumplían una jornada más corta que el resto, lo que generaba entre algunos la impresión de un trato injusto; sin embargo, al trasladar esa enseñanza al ámbito de la salvación, exhortó a la comunidad a ser consciente y desear el camino correcto para el prójimo.
“Cuando entendemos de lo que Jesús habla, cuando comprendemos que ese denario significa la vida eterna, lo entendemos todo (…). Imagínense en el grupo de personas en el que nos movemos: a lo mejor yo tengo toda la vida participando en la Iglesia, pero si de repente alguien que ha estado alejado se acerca, claro que quiero que se convierta y que también pueda obtener un día la vida eterna, aunque sea al final de su vida”, compartió el párroco.
Bajo este principio, invitó a no juzgar como una injusticia la intención de las personas que buscan reformar su vida hacia el camino a Dios. Destacó que se debe incluir a todos para que se afiancen en el bien, cerca del Señor y de la Iglesia.
Publicado por Iris Camila Beltran




