CINCO HERMANOS, UN SOLO EQUIPO

La Presidenta del consejo proyecta el crecimiento comercial hacia el sur de Coahuila y el sureste nacional

Por: Karla Cortez

La Prensa

NUEVA ROSITA, COAHUILA. – Hablar con ella es hablar de entrega. Sentada en su oficina, con la sonrisa tranquila, la Lic. Aída Araceli Gutiérrez Salinas, Presidenta del Consejo de Administración y Directora General de Centros Comerciales Gutiérrez, no se presenta como una directora general. Se presenta como lo que es: una hija, una hermana, una compañera de trabajo y una mujer que todos los días se levanta a honrar la palabra empeñada de sus padres.

Hoy, bajo su liderazgo, Súper Gutiérrez opera 19 sucursales, da empleo directo a 3 mil 500 familias, 4 mil en temporada alta y se prepara para su expansión más ambiciosa.

Creció donde otros solo trabajan

Su historia no empezó en un consejo.

 «Yo desde muy niña viví esto. El negocio de mi papá era nuestra casa, nos separaba una puerta. Salías a comer a la cocina y estabas oyendo todo lo que pasaba en la tienda. Llegar de la primaria, comer y ver a mis padres trabajar desde temprano hasta muy noche. Ese es el ejemplo que arrastra. Lo aprendido y bien aprendido de mis padres es lo que seguimos aplicando hasta el día de hoy».

Esa enseñanza de Don Antonio Gutiérrez Garza y Doña Herminia Salinas es su brújula:

 «Aprendimos a trabajar, a ser disciplinados, a llevar las cosas por un camino transparente, por un camino honesto. Ese es el legado. Y creo estar haciendo bien las cosas en compañía de todos mis hermanos».

Cinco hermanos, un solo equipo

Aída no dirige sola. Lo dice con orgullo. Los cinco hermanos Gutiérrez Salinas forman hoy un consejo sólido, unido y en armonía.

«Ahora que estamos nosotros cinco, hacemos un trabajo en equipo bastante fortalecido. Cada que tenemos reuniones de Consejo o simplemente en reuniones familiares sale a la luz alguna anécdota de nuestros padres, de vivir nosotros con ellos y eso nos recuerda dónde estamos parados. Son lecciones que aprendimos y aprendimos muy bien. Son recuerdos muy bellos que nos hacen seguir adelante con pasión».

Y el futuro ya está aquí. La tercera generación ya trabaja dentro de la empresa.

 «Ya está integrada la tercera generación, ya tienen aquí en la empresa diez y doce años. Y próximamente bienvenidos todos los que faltan. Hay un protocolo de familia para poder ingresar a la empresa, llevamos todo bien estipulado. Ya próximamente empiezan a graduarse y a querer conocer y trabajar dentro de la empresa algunos más. Todos son bienvenidos. Ya tenemos aquí a la tercera generación con muchas ganas y con ese mismo legado dándole continuidad al negocio. Somos una empresa familiar consolidada».

La empresaria que no ve obstáculos, ve oportunidades

Valiente, preparada y con una visión clara, Aída Araceli está llevando a Súper Gutiérrez a su siguiente nivel.

Reveló que actualmente construyen su nuevo Centro de Distribución en El Carmen, Nuevo León, con un 85% de avance, que abrirá a finales de noviembre.

«Actualmente está en Escobedo pero ya está siendo insuficiente y precisamente dentro de nuestros planes y la visión que tenemos es seguir creciendo, seguir haciendo inversiones en este mismo sector del autoservicio y del comercio. Decidimos hacer eso para poder tener buena plaza para poder tener un crecimiento, por qué no, al sur del estado y en otro estado del sureste».

No es solo un almacén. Es la plataforma para nuevas sucursales en Región Centro, Carbonífera, Fronteriza y el sur del estado, todas respaldadas por estudios de mercado actualizados y una logística pensada para no fallarle al cliente.

Ser mujer, su fortaleza

En un sector históricamente liderado por hombres, ella rompe paradigmas con una frase sencilla que debería ser lección:

«Para mí, en lo personal, la verdad no. No lo he sentido difícil. Yo creo que nos ayuda el estar dentro del sector de siempre, que lo conocemos. Mi padre me ayudó mucho a encausarme. Para mí no se me ha dificultado. Yo creo que mientras estés tú preparada, mientras estés tú segura de ti misma, desde la zona o el equipo al que pertenezcas o a la profesión que tengas, mientras tú como mujer sabes que puedes y quieres, no debe de ser difícil nada. Puedes salir adelante en lo que te propongas».

Su filosofía: El cliente es el jefe, el colaborador es la sangre

Si algo conmueve de escucharla, es cómo habla de su gente.

 «El cliente para nosotros es lo más importante, es el que nos hace latir el corazón. Nuestros jefes, nuestros patrones, son nuestros clientes. Nuestros clientes son los que nos hacen latir el corazón. Lo queremos mucho y por eso estamos tan comprometidos con ellos, para darles un servicio que los satisfaga al cien por ciento». Y para quienes todos los días abren una caja, acomodan un anaquel o manejan un tráiler, solo tiene agradecimiento:

 «Nuestros colaboradores son la sangre que corre en esta empresa. Ellos hacen posible conseguir los productos, hacer las negociaciones, mantener funcionando los equipos, tener los mejores sistemas. Se preparan y trabajan día a día con esa filosofía del cien por ciento de satisfacción. Que sigamos de la mano haciendo ese equipo fuerte, porque sin ellos nosotros no somos nada. Ellos son los que están en las trincheras a todo lo que da. Sus conocimientos y su talento siempre han sobresalido».

Por eso, su mensaje final no es de cifras, es de gratitud infinita:

 «Mi agradecimiento es un gracias infinito a cada uno de los clientes, a los que han sido de siempre, a los que estamos obteniendo ahorita y a los que vendrán. Un agradecimiento en nombre de toda la familia Gutiérrez Salinas, de nuestros colaboradores y proveedores, porque todos somos un equipo, y ese equipo quien lo hace fuerte, son ustedes, los clientes».

Así es Aída Araceli Gutiérrez Salinas. No solo la presidenta de 19 sucursales. Es la mujer valiente que creció entre abarrotes y hoy, con disciplina, honestidad y un profundo amor por su gente, sigue haciendo que Súper Gutiérrez rinda, alcance y guste, en cada hogar.

Cuando la presidenta del consejo administrativo, habla de la Fundación Don Antonio y Doña Herminia Gutiérrez A.C., de las becas y de la ayuda social, dice que no es una ocurrencia nueva:

Es la misma filosofía con la que Don Antonio se levantaba a las 5 de la mañana al rastro y Doña Herminia atendía a los clientes: trabajar, ser disciplinado y ayudar al prójimo.

Por eso hoy siguen con ese legado, impulsando programas de ayuda, con becas para estudiantes, porque uno de las inquietudes de su padre Don Antonio fue apoyar siempre la educación y preparación de los profesionistas.

Publicado por Rocío Ledezma