DESACUERDOS

Según el reporte publicado por The Wall Street Journal, la mandataria mexicana se encuentra cada vez más inconforme con las acciones de Estados Unidos

Reforma

La Prensa

La presidenta Claudia Sheinbaum ha endurecido su discurso frente a Washington, después de dos años de privilegiar la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad, ante el aumento de las tensiones por las sanciones estadounidenses contra políticos, exfuncionarios y operadores mexicanos señalados de tener vínculos con el crimen organizado.

De acuerdo con un reporte publicado por The Wall Street Journal, la mandataria mexicana se encuentra cada vez más inconforme con las acciones de Estados Unidos contra redes relacionadas con el narcotráfico y con lo que considera una intromisión en asuntos de soberanía nacional.

El diario estadounidense señala que la tensión aumentó después de que el Departamento del Tesoro sancionó el 29 de septiembre a 21 personas y 25 empresas relacionadas, según Washington, con el Cártel de Sinaloa. Entre los sancionados se encuentra Carlos Alberto Torres Torres, exesposo de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila.

El Tesoro acusó a Torres de utilizar su influencia política para facilitar actividades del Cártel de Sinaloa y protegerlo de acciones de las autoridades en Baja California. Las acusaciones forman parte de las medidas contra una red que, según Estados Unidos, permitió al grupo criminal operar en la zona fronteriza.

Tensión por cuentas congeladas. Según el Wall Street Journal, Sheinbaum cuestionó a integrantes de su equipo de seguridad por la cooperación con autoridades estadounidenses y expresó dudas sobre la solidez de las pruebas presentadas por Washington contra algunos de los mexicanos sancionados.

Finalmente, el gobierno mexicano decidió congelar las cuentas relacionadas con las personas y empresas señaladas. La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) explicó que el bloqueo fue realizado como una medida preventiva, después de detectar operaciones financieras consideradas de riesgo e irregularidades reportadas por instituciones bancarias.

La propia Sheinbaum aclaró que detectar irregularidades financieras y congelar cuentas no significa necesariamente que exista un vínculo comprobado con algún grupo criminal ni que se haya presentado una denuncia penal.

Las medidas estadounidenses se suman a otros episodios que han generado diferencias entre ambos gobiernos. En meses recientes, Washington también ha presionado a México para reforzar las acciones contra el lavado de dinero y el financiamiento de organizaciones criminales.

Sheinbaum defiende soberanía. El endurecimiento del discurso presidencial también se ha reflejado en actos públicos. Sheinbaum ha rechazado cualquier intento de intervención extranjera y ha defendido que la cooperación bilateral debe realizarse bajo el principio de respeto a la soberanía mexicana.

El Wall Street Journal destaca que la presidenta ha cuestionado además anteriores sanciones estadounidenses contra instituciones financieras mexicanas, al señalar que las autoridades nacionales no encontraron evidencia suficiente para establecer vínculos con organizaciones criminales.

Las nuevas tensiones ocurren mientras México enfrenta presión de Washington para mostrar resultados contra los cárteles y, al mismo tiempo, busca mantener la cooperación en materia de seguridad.

El Tesoro estadounidense sostiene que las sanciones buscan afectar las estructuras financieras y de corrupción que permiten operar al Cártel de Sinaloa. El gobierno mexicano, por su parte, ha insistido en que cualquier investigación debe sustentarse en pruebas y realizarse conforme a las leyes nacionales.

El escenario coloca a Sheinbaum ante el reto de mantener la cooperación con Estados Unidos en seguridad sin aceptar acciones que, desde su gobierno, puedan interpretarse como una vulneración de la soberanía mexicana.

Publicado por Rocío Ledezma