El Hospital Central opera con bajos niveles para surtir recetas, lo que obliga a los derechohabientes a financiar su bienestar y sortear trabas para reembolso
La crisis de desabasto de medicamentos en el sistema de salud mexicano llegó a la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa). Lo anterior, en medio de protestas por falta de medicinas y condiciones laborales dignas en al menos 13 estados del país.
Documentos oficiales de la Dirección General de Sanidad del Ejército Mexicano, en poder de EL UNIVERSAL, dan cuenta de que el Hospital Central Militar opera con bajos niveles para surtir recetas, obligando a los derechohabientes a financiar su propia salud.
Lo anterior ocurre a pesar de que el presupuesto global de la dependencia ha mantenido una tendencia al alza, con asignaciones que pasaron de 119 mil millones de pesos en 2018 a más de 170 mil 753 millones de pesos en 2026, consolidando a la Sedena como una de las dependencias con mayor control de recursos en el país.
En lo que va de 2026, sólo 56 de cada 100 recetas que se emiten en el Central Militar se surten, por lo que 44 de cada 100 pacientes tienen que comprar las medicinas con su dinero, a pesar de ser derechohabientes.
Históricamente el sistema de salud militar de Sedena operaba con niveles de abastecimiento de recetas de entre 98%, con bajas máximas a 90%, siendo considerado por décadas uno de los servicios médicos públicos más eficientes y estables del país.
En dichas instalaciones, el expresidente Vicente Fox se sometió a una cirugía de columna por hernia de disco (2003); el expresidente Felipe Calderón fue atendido por una fractura de hombro por caída de bicicleta (2008); el expresidente Enrique Peña Nieto fue operado con éxito para retirarle un nódulo tiroideo benigno (2013), y en enero de 2022, el expresidente Andrés Manuel López Obrador ingresó al Hospital Central Militar para someterse a un cateterismo cardíaco preventivo por sus antecedentes de hipertensión e infartos previos.
Sin embargo, desde 2023 el Hospital Central Militar registra una caída sostenida en el surtimiento de recetas médicas. De acuerdo con las cifras, 2023 registró un surtimiento de 65.70%; para 2024 tuvo una reducción a 63.98%; en 2025 alcanzó una ligera recuperación logrando 75.69% de recetas surtidas; sin embargo, para 2026 la entrega de medicamentos sufrió el desplome más grande en la historia de dichas instalaciones, llegando a 56.46%.
Esta caída significa que, al cierre de los registros anuales, casi la mitad de las recetas médicas emitidas para los soldados y sus familias terminaron vacías o incompletas por la falta de claves básicas y de especialidad.
Más dinero y menos medicinas
La precariedad médica contrasta con el presupuesto que recibe la Sedena año con año, el cual ha crecido de manera sostenida. Así lo demuestra la revisión al presupuesto que la secretaría ha recibido en los últimos años en su apartado Programa de sanidad militar.
En 2023, el Ejército ejerció un total de 7 mil 798 millones 385 mil 491 pesos para dicha categoría, de los cuales, 5 mil 569 millones de pesos se utilizaron en servicios personales, y 2 mil 189 millones de pesos para “gastos de operación”
Para 2024, el Programa de sanidad militar ejerció 8 mil 770 millones 342 mil 281 pesos; mientras que en 2025 el presupuesto ejercido para la sanidad militar fue de 9 mil 437 millones de pesos.
En el año en curso, el Presupuesto de Egresos 2026 programó 6 mil 922 millones de pesos para el programa de sanidad militar, sin embargo, dicho apartado ha registrado ampliaciones año con año, por lo que no se descarta que el total ejercido al 31 de diciembre rebase lo programado.
Opacidad en contratos
Al solicitar copias en versión pública de los contratos de adquisición de medicamentos consolidados o adjudicaciones directas para los ejercicios 2024, 2025 y 2026, la respuesta oficial de la Sedena fue que “no se localizaron datos, registros o expresión documental que atienda su solicitud”.
Asimismo, la información histórica detallada entre los años 2012 y 2022 sobre el porcentaje de surtimiento y quejas fue catalogada bajo el estatus de “Sin información”, lo que genera un vacío de transparencia de más de una década en las finanzas de la sanidad militar.
Costo de la crisis pega a pacientes
La escasez en las farmacias militares ha tenido un impacto directo en la economía de los derechohabientes. Al no haber insumos en el hospital, el personal se ve obligado a incurrir en un gasto de bolsillo para adquirir los en farmacias particulares.
Para mitigar el descontento, la Sedena implementó los denominados Trámites de reintegro por adquisición de insumos, modalidad en la que el hospital traslada temporalmente el costo financiero de la atención médica a los bolsillos de sus pacientes, para después otorgar un reembolso; sin embargo, pacientes califican como “un calvario burocrático” el trámite para intentar recuperar su dinero.
Según los lineamientos del programa, al momento en que la farmacia del hospital no cuenta con el medicamento, el derechohabiente debe solicitar un sello de “No Surtido” en la receta médica original; posteriormente deben volver con el médico tratante para informar que no les surtieron la receta, a fin de que el doctor coloque la leyenda “Trámite para reintegro” junto con su firma y sello de especialidad.
Después, el paciente debe comprar sus medicinas en una farmacia particular, y pedir una factura electrónica, la cual debe emitirse con los datos fiscales correctos del militar o del derechohabiente, para posteriormente descargar tanto el archivo PDF como el XML.
Tras obtener la factura, debe ingresar al portal del SAT para realizar la “verificación del comprobante fiscal”, imprimir la hoja de validación que demuestra que la factura está activa y es legal, y luego volver al hospital para entregar en Trabajo Social un folder con un escrito libre de solicitud de reintegro, la receta médica original con los sellos y firmas correspondientes, un resumen clínico emitido por el médico especialista militar que justifica el uso del insumo, la factura original acompañada de su hoja de verificación del SAT, copia de la tarjeta de filiación vigente del ISSFAM, copia de identificación oficial (INE) y la Clave Interbancaria (CLABE) de la cuenta a la que se transferirá el dinero.
Si todo es correcto, Trabajo Social entrega un acuse de recibo con número de folio. Después el expediente es enviado a las direcciones centrales de la Sedena para su validación, y si el dictamen es procedente, el recurso económico se reembolsa vía transferencia electrónica.
Adriana “N”, quien pidió ocultar su identidad, dice a EL UNIVERSAL que de tres intentos, ninguno terminó en reembolso.
“Es muy engorroso, yo sé que el reembolso puede tardar hasta un año (…) Te piden que el doctor te firme, pero cuando lo buscas está en cirugía o no está, es complicado, y si lo encuentras pues tocan muchos trámites, yo pedí la factura pero que los datos fiscales tenían un error, y por cualquier cosa te la desechan, yo de plano me rendí, gasto 500 pesos al mes y eso porque lo compro en farmacias similares”, detalló.
La crisis también se refleja en el incremento de reclamos de derechohabientes, en 2026 las quejas oficiales suman 34.
Información de El Universal
Publicado por Iris Camila Beltran




