Llevaba dos meses cumpliendo su servicio militar en Chihuahua; ahora su familia busca la manera de reunir recursos para traerlo a casa y darle sepultura
Por Fabiola Sánchez
LA PRENSA
MONCLOVA, COAHUILA. – El sueño de vestir el uniforme militar y servir a México llevó a Kevin Emmanuel lejos de casa, con la ilusión de construir un futuro y el entusiasmo de quien apenas comienza a perseguir sus metas, sin imaginar que aquella decisión lo alejaría para siempre de los brazos de su madre, pues el pasado 1 de noviembre fue asesinado en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde apenas llevaba dos meses cumpliendo su servicio militar, dejando a su familia sumida en el dolor y ahora con la angustia de reunir los recursos necesarios para traerlo de vuelta a Monclova.
Ilse Viridiana Galdamez Toledo, su madre, quien con el corazón destrozado compartió la historia de su hijo, aquel joven que el 18 de septiembre se despidió de su tierra para marcharse a Ciudad Juárez decidido a cumplir su mayor anhelo, convertirse en militar, sin que ninguno de los dos pudiera imaginar que aquella separación terminaría convirtiéndose en una despedida definitiva, de esas para las que ninguna madre está preparada.
El último recuerdo que guarda de él son las conversaciones del sábado, cuando Kevin se encontraba franco y pudo comunicarse con su familia, como lo hacía habitualmente, para contarles parte de sus actividades y mantenerse cerca de quienes más amaba, mientras que al día siguiente su madre esperaba, como cada mañana, recibir aquel mensaje de buenos días con el que su hijo le hacía sentir que, pese a la distancia, seguía estando presente en su vida, pero esa llamada nunca llegó como tantas otras veces.
UN SUEÑO QUE SE QUEDÓ A MITAD DEL CAMINO
Ilse recuerda a Kevin como un joven alegre, carismático y servicial, de esos que encuentran la manera de arrancar una sonrisa con sus ocurrencias, que disfrutan bailar y que hacen sentir bien a quienes tienen cerca, un muchacho que se marchó con la ilusión de alcanzar sus objetivos y que, a sus ojos, representaba uno de los mayores orgullos de su vida, pues no solamente era su hijo mayor, sino también el único varón de la familia, el hermano de una adolescente de 16 años que hoy también enfrenta el vacío que dejó su partida.
“Era su sueño”, relató su madre al recordar la determinación con la que Kevin decidió incorporarse al servicio militar, aferrado a la esperanza de abrirse camino y convertirse en el hombre que deseaba ser, una ilusión que hoy duele recordar porque el futuro que imaginaba quedó inconcluso, mientras su familia intenta asimilar que aquel joven que hace apenas unas semanas se despedía de casa con tantos planes ya no volverá a cruzar la puerta ni a comunicarse con ellos para contarles cómo estuvo su día.
EL DOLOR DE PERDERLO Y LA NECESIDAD DE TRAERLO A CASA
A la tristeza de su muerte se suma ahora una preocupación que ninguna familia quisiera enfrentar en medio del duelo, pues Ilse debe completar los trámites y reunir los recursos necesarios para trasladar los restos de Kevin desde Ciudad Juárez hasta Monclova, además de cubrir los gastos funerarios, por lo que comenzó a solicitar cotizaciones y realizar gestiones en Monterrey, sin contar todavía con una cifra definitiva de lo que deberá pagar para despedir a su hijo en su tierra natal.
Aunque reconoció que ha recibido acompañamiento del Ejército Mexicano durante las diligencias en Ciudad Juárez, incluyendo apoyo para realizar gestiones ante la Fiscalía y la funeraria, todavía debe concluir los permisos correspondientes para concretar el traslado, con la esperanza de que Kevin pueda regresar pronto a casa, esta vez no para abrazar a su familia ni para contarles sus experiencias, sino para recibir el último adiós de quienes lo esperaron cada mañana y que hoy darían cualquier cosa por volver a escuchar su voz.
El cuerpo del joven sería velado en la funeraria Latinoamericana, en Monclova, mientras su madre hizo un llamado a la solidaridad de la ciudadanía para quienes puedan ayudarla a cubrir los gastos que aún enfrenta, precisando que el número de cuenta compartido en redes sociales pertenece a su cuenta personal y es el único medio que utiliza para recibir apoyo, en una lucha que va más allá de lo económico, pues detrás de cada trámite y cada peso que intenta reunir está el deseo de una madre de traer a su hijo de regreso, abrazarlo por última vez y despedirlo en el lugar donde comenzó a soñar con el futuro que ya no pudo alcanzar.
Publicado por Iris Camila Beltran




