
Es amarillo, pero en la práctica, habitantes y visitantes de algunas zonas viven en semáforo verde desde hace meses.
Zonas como La Merced, el Mercado de Sonora, las líneas más concurridas del Metro, calles del Centro Histórico, oficinas y escuelas congregan a personas sin cubrebocas y sin distancia mínima.
En puestos y locales, se comprobó en recorridos realizados por REFORMA, que el aforo restringido es ignorado y algunos hasta dicen no tener miedo al Covid-19, pero sí a no tener dinero ni para comer.
«Esas jaladas, yo nunca supe qué tantos colores había. Aquí nada más está el color de la necesidad, hay que trabajarle o no comes, esos que no tienen preocupación son los que inventan colores», dijo un comerciante de La Merced.
El hombre, quien vende ropa y accesorios, aseguró que no dejó de trabajar, ni cuando el semáforo estaba en rojo, de alerta máxima de contagios.
Su hijo se rehúsa a portar cubrebocas, al igual que diversos clientes y paseantes.
En la hora de la comida, alrededor de las 14:00 horas, pues semifijos y locales están llenos sobre Fray Servando. En las banquetas, en medio de los puestos y ambulantes hay gente que grita, come, bebe, estornuda y tose sin cubrirse el codo.
Otros más usan mal el cubrebocas e ignoran la distancia.
«Yo pensé que desde el año pasado estábamos en verde. Ahora dijo mi hija que, apenas vamos a llegar, cuando los niños estén en la escuela», indicó una mujer, quien fue a pasear al Centro Histórico con su hermana, su hija y tres nietos.
«Ya me vacuné, no más una vez, ya con eso me dijeron que estoy bien», añadió, mientras se acomodaba el cubrebocas de tela que apenas le cubría la barbilla y boca, sin la nariz.
En tanto, las actividades en las oficinas gubernamentales aumentan cada día.
Aunque personal de oficinas en el Gobierno capitalino aseguró que no es esencial, durante el confinamiento, la atención en trámites de becas y del Fideicomiso de Educación Garantizada, desde marzo laboran en la sede del Zócalo.
«Desde marzo la jornada es normal, de 9:00 a (18:00 horas). Pero ni agua tenemos y sabemos que hay casos de enfermos con los que convivimos. Todas las actividades las llevábamos desde casa, pero sin que otras áreas fueran obligadas, nosotros sí volvimos», señaló un funcionario, quien pidió omitir su nombre.
En otras oficinas, como en Avenida Juárez, la gente hace fila e intenta distanciarse, pero eso se olvida al interior.
De acuerdo con las autoridades capitalinas, se estima que la CDMX llegue al semáforo verde a partir del 4 de junio. Con esto, las clases presenciales podrán reanudarse en la Capital.