
Por Wendy Riojas
Jóvenes de 18 a 29 años imprimieron su propio sello durante la jornada de vacunación que arrancó este miércoles en Monclova. Acostumbrados a veladas largas llegaron desde una noche antes a la fila que esperaría hasta el amanecer. Muchos convirtieron esta espera en una convivencia con música proveniente de bocinas que ellos mismos llevaron, pláticas y risas, que se fueron apagando en la mañana, cuando los signos de cansancio por la larga espera se hicieron evidentes.
Desde una noche antes, los jóvenes de 18 a 29 años, iniciaron sus filas para recibir la vacuna contra el Covid-19, con apoyo de toldos, sombrillas, sillas plegables, refrigerio y hasta el lonche de la mamá.
La fila inició el martes 3 de agosto, a las 20 horas, a pesar de la lluvia y fue incrementando entre las 2 y 5 de la mañana; ya que, la mayoría quería evitar la espera, las largas filas o los intensos rayos del sol.
Los jóvenes cargaban mochilas, sombrillas, sillas y mesas plegables, preparados para las kilométricas filas, el hambre, el sueño o el cansancio a raíz de las quejas que han escuchado de sus abuelos o padres.
En esta población destacó la autenticidad, ya que, sin pena ni gloria se sentaban en el piso del Gimnasio ‘Nora Leticia Rocha’, cargaban botes de pintura a modo de asiento o abrían sus sillas plegables para descansar.
También destacó la presencia de padres de familia que los ‘cuidaban’ desde lejos, ya que, algunos se acercaban para llevarles lonche, agua o refrigerio, cuidándolos de un posible cansancio o desmayo.
También destacó el desorden, mientras que los Servidores de la Nación, les gritaban: “necesito que pongan en orden la fila”, como ocurre en Secundarias o preparatorias entre el personal docente y los alumnos.
Además hubo mayor generación de basura, ya que, destacó la proliferación de botellas de agua, refrescos, y demás alimento en los alrededores del Gimnasio Municipal ‘Milo Martínez’ y el Gimnasio ‘Nora Leticia Rocha’.