
A 14 años de la explosión en el ejido Celemania la herida sigue abierta. En el lugar de la tragedia se ofició misa en memoria de los fallecidos el 9 de septiembre del 2007. Solo la familia de uno de los fallecidos acudió al sitio de la tragedia.
En el lugar de la explosión que costó la vida de 28 personas y dejó a más de 200 personas lesionadas aún se respira la tristeza que dejó la explosión de aquel 9 de septiembre del 2007, cuando la tragedia se hizo presente en el ejido Celemania del municipio de Nadadores y le arrebató la vida a 28 personas.
La misa estuvo a cargo del párroco Alonso Gaytán quien dirigió unas palabras de aliento a la familia de uno de los fallecidos en la explosión, siendo los únicos familiares de las víctimas que estuvieron presentes.
Al término de la misa, el sitio lució vacío, el obelisco adornado solo por una corona de flores que envió el ayuntamiento del municipio de Nadadores, como cada año lo hace.
Cada año se celebra una misa en memoria de los caídos en la tragedia que sucedió aquella tarde de domingo sobre la carretera federal número 30, donde las primeras cifras dadas a conocer por el entonces Gobernador, el profesor Humberto Moreira Valdez, alertaba a los coahuilenses, ya que señalaban era una de las peores tragedias que se registraban en el estado.
Hoy, a 14 años de la tragedia los datos de las personas que perdieron la vida son inciertos, mucha gente señala que la cifra de personas fallecidas es baja, a comparación de las personas que estaban en el lugar al momento del fatídico estallido.