Por Wendy Riojas
El Café Sifuentes es parte de la historia de Monclova. Un restaurante ubicado en la Calle Ignacio Zaragoza de la Zona Centro de la Ciudad, que abría a las 4 de la mañana, donde no había etiquetas y donde podían degustar de ricos alimentos.
La gente lo recuerda por el rico sabor del café, que era preparado en estufa de leña, así como el rico menudo, el machacado, el caldo de res, y demás guisos que le dieron fama durante más de 53 años.
Amanda María de Jesús Rentería, esposa de Don Francisco Sifuentes, (quien falleció en el año 2020, víctima de un infarto) relata que el restaurante cerró hace 4 años por su hijo Vicente Sifuentes.
Ella relata: “Mi esposo duro 53 años al frente de Café Sifuentes, pero, se lo cedió a mi hijo, Vicente Sifuentes, y, como es profesionista (laboratorista) se le presentó otro trabajo y decidió cerrar el negocio”.
“Los últimos años el negocio ya no tenía la misma fuerza, abrieron muchos restaurantes en la Zona Centro, taquerías, loncherías, y mi hijo, tuvo que cerrar el negocio y dedicarse a su profesión (laboratorista)”.
En la entrevista relata que contrajo matrimonio con Francisco Sifuentes en 1963, quien en aquel entonces lavaba platos en el restaurante ‘Café Sifuentes’, propiedad de su padre Epigmenio Sifuentes.
Y recuerda: «Mi suegro era trabajador de AHMSA y le gustaba mucho cocinar, ahí decidió hacer menudo, taquitos y guisos, para los trabajadores y empezó en un establecimiento muy chico en la calle Hidalgo”.
Y menciona: El negocio fue creciendo y creciendo y se vino a la calle De la Fuente, frente a la plaza principal, luego a la Calle Ignacio Zaragoza (donde duro muchos años) y ahí, nosotros nos casamos y mi esposo empezó a trabajar”.
Relata que con el paso de los años, su suegro, decide dejarle el negocio a su hijo, Francisco Sifuentes, quien había trabajado lavando platos, como mesero y finalmente como cocinero y ahora sería el propietario.
LA OLLA DEL CAFÉ Y LA OLLA DEL MENUDO
Sin embargo, menciona: “Aunque era dueño del negocio, hacía de todo, arrimaba la leña, limpiaba el menudo, Cocinaba en una estufa de leña y ahí tenían la olla del café y la olla del menudo, y acudía mucha gente, era familiar”.
Recuerda que era un local pequeño, ubicado en la Calle Ignacio Zaragoza, donde había 11 mesas, sin embargo, llegaban artistas, políticos, voceadores, empleados de AHMSA, distribuidores, de todo.
Y aclara: “Ahí no había etiqueta, iba de todo, personas que pedían limosna, que vendían el periódico, distribuidores, familias enteras, no había distingos, mis suegros y mi esposo eran personas muy amables y muy tratables con toda la gente”.
Sin embargo, menciona, que tras 53 años de servicio su esposo Francisco Sifuentes decidió retirarse por enfermedad, lo iban a operar de una hernia y dijo ‘voy a descansar, le dejaré el negocio a mi hijo Vicente Sifuentes’.
Y aclara que decidió regresar tiempo después al terminarse el guardadito “Cuando se le terminó el guardadito regreso con mi hijo, únicamente acudía de 7 de la mañana a 2 o 3 de la tarde, con la finalidad de ganarse el sustento diario, ya que, se había terminado su guardadito”.
Sin embargo, al ver la disminución de las ventas decidió dejar a su hijo al frente del negocio, el cual no tenía trabajador, pagaba 6 mil 500 pesos de renta y también pagaba el recibo del teléfono, la luz y había mayor competencia.
Y declara: «Años después mi hijo se retiró por su profesión, duró como 6 años al frente, pero, le convenía más su profesión y aparte había más competencia, estaba él solo y decidió dedicarse a lo suyo”.
Dijo que tiempo después, en plena pandemia, en el año 2020 su esposo falleció de un paro cardiaco, un día después de la celebración del “Día del Padre”, día en que estuvo rodeado de sus hijos y nietos.
ESPERAN REGRESAR
Amanda María de Jesús Rentería, esposa de Don Francisco Sifuentes habló ampliamente para La Prensa de Coahuila.
Menciona que no pierden la esperanza de reabrir el icónico lugar “Café Sifuentes”, ya que, a sus hijos y nietos les encanta la cocina, por lo que, en algunos años podrían retomar la historia del restaurante.
Por ultimo declara: “Mi esposo falleció, mi hijo se retiró, a no ser que algunos de mis nietos quieran seguir, ojalá algún día pueda reabrirse, porque todos cocinan, con el nombre de Café Sifuentes”.
Y declara: “Nosotros no perdemos la esperanza que algún día se reabra, inclusive sus hermanas, es lo que más desean, que se abra el negocio con el nombre de Café Sifuentes, de su padre y su hermano”.