Alexis Massieu
Luego de casi un año sin precipitaciones las lluvias registradas en los últimos días dieron un importante respiro al campo, más sin embargo en el caso de los productores de becerros, estiman que a raíz de la sequía tendrán que posponer la venta de sus animales dos o tres meses, confiando en que llegue más agua.
Arturo Valdés Pérez, empresario ganadero, dijo que hasta hace unos días estaban desesperados porque lloviera, la última precipitación recordaba se dio en septiembre del año pasado, y debido a lo seco del campo están muy caros los suplementos y los forrajes.
“Estábamos desesperados, y nos dio un respiro; llovió en la mayor parte del estado, falta mucho más, esperamos más agua, y hay un buen pronóstico, viene una depresión tropical por el golfo que esperemos nos llegue, hay mucha resequedad en la tierra todavía, si vas a horita ni parece que llovió”.
Dijo que esperan que con esas lluvias y las que están por venir, puedan sacar adelante la producción de becerros que normalmente está lista en septiembre y se va retrasar probablemente hasta noviembre o diciembre, porque dado que apenas acaba de llover, están en espera de que los animales se repongan, los becerros y las vacas.
“Del agua depende todo, si no; hay que vender unos animales para mantener los otros; ya casi cumplíamos un año de que no llovía, y faltaban todavía 15 días para septiembre, tenemos confianza en Dios de que lleguen las lluvias”, señaló el entrevistado.
Arturo Valdés, considera que los coahuilenses tienen que escarmentar en cabeza ajena con base a lo que sucedió en Nuevo León, y pensar que en la localidad hace mucha falta nueva infraestructura hidráulica, pero se requiere la ayuda del gobierno federal mediante programas para el campo, porque son muy caras y más pasando los productores por estas sequías.