Fabiola Sánchez
La explosión de Celemania dejó profundos recuerdos que quedaron plasmados en memoria de propios y ajenos a quienes vivieron de cerca esa tragedia que enlutó a decenas de familias en la Región Centro, el 9 de septiembre del 2007.
Este hecho fue sin duda uno de los más tétricos escenarios que han presenciado, socorristas, cuerpos policiacos, periodistas, personal de salud y la comunidad que habita o transitó ese día por esta región.
Muchas historia y experiencias de esta tragedia, todas con dolor, impotencia, tristeza y mucho sufrimiento, que pese a que han transcurrido ya 15 años jamás será olvidada esa noche, cuando la tierra se estremeció y el cielo se alumbró por el fuerte estallido.
Los cuerpos de socorro en toda la Región fueron requeridos en el lugar de los hechos y fue para los socorristas la noche más larga de su servicio, una noche inolvidable donde tres socorristas voluntarios perdieron la vida intentando salvar a las personas del primer accidente el cual generó esta tragedia.
Una historia difícil de relatar, que por primera vez quien escribe esta crónica se atreve a compartir su experiencia.
En el año 2007, formaba parte del cuerpo de socorro del Escuadrón Coahuilense de Rescate y Emergencia Médicas, como socorristas fuimos requeridos esa noche de la tragedia ocurrida en el municipio de Nadadores.
Recuerdo que fuimos de las primeras ambulancias, después de las ya accidentadas en el sitio en llegar, la escena que observé a mi llegada, es algo inolvidable, era como ver en 3D una película de terror.
La gente herida y la mayoría de ellos desnudos por la fuerte explosión que vivieron corría por doquier, gritando de dolor pedían auxilio. De momento quedé paralizada, sin saber qué hacer en ese momento o por dónde empezar a atender a las personas.
El lugar parecía un campo de guerra, había fuego en todas partes, un cráter enorme, una escena terrorífica, que solo de recordar viene a mi mente esas imágenes.
Eran demasiadas las personas heridas e impresionante el número de fallecidos, difícil de determinar en primera instancia por donde comenzar dar auxilio, todos necesitaban ser atendidos de emergencia, en ese momento éramos pocos los socorristas.
Las ambulancias que estaban en ese momento fueron abarrotadas de personas lesionadas quienes algunos por su propio pie llegaron hasta el lugar y otros más que se encontraban cercas que fueron abordados para su traslado a los hospitales más cercanos.
Al lugar poco a poco se fueron sumando el apoyo de auxilio e incluso en vehículos particulares, comenzó el traslado de personas heridas, ocasionando un caos en los hospitales de toda la Región Centro.
Sin duda, esta es la tragedia más fuerte y difícil de superar para todos los socorristas, quienes como primeros respondientes tenían en sus manos la vida de más de un centenar de personas, por quienes se esforzaron para salvar de esa explosión.