A  tres meses de recibir una descarga eléctrica de 3 mil 800 volts que le pudo quitar la vida a Gerardo Ulises, un pintor que es padre de tres niños y otro en camino,  está buscando justicia respecto de la persona que lo contrató y la farmacia donde estaba trabajando no lo han querido indemnizar ni pagarle los gastos médicos, pese a que por el accidente quedó muy lesionado y le amputaron un dedo.  

“Hasta la fecha nada, ni siquiera se han arrimado para ofrecerme medicamentos o alguna clase de apoyo, no se han comunicado conmigo, no he podido buscarlos, acabo de salir de una cirugía en la que me cortaron un dedo, me la había pasado en la casa, con los gastos médicos me apoyaron mi madre y mi suegra, me las estoy viendo bien duras, tengo tres hijos y uno en camino”, señaló el afectado quien junto a sus seres queridos se plantó ayer afuera del establecimiento.

Eduardo Hernández, es el nombre de quien lo contrató, dijo en el entrevistado, con el cual sólo trabajó dos días cuando fue a pintar la farmacia, luego ya no lo volvió a ver tras el accidente.

Gerardo Ulises contrató a un abogado, Juan Iribarren, quien presentó una demanda contra el hombre que lo contrató y contra los dueños de la farmacia, señalando que el día de la primera audiencia, en lugar de buscar una conciliación, negaron que existiera una relación de trabajo entre ellos. 

“Lo dejaron olvidado, al grado que ni siquiera se presentaron en éste lugar el día del accidente”, señaló el litigante.

La ley señaló el jurista, establece la responsabilidad de los patrones respecto de los accidentes de sus trabajadores, y antes de prestar ese servicio debieron capacitarlo y darle el equipamiento.

“La farmacia ubicada en la colonia Las Palmas, ya quedó pintada, hace tres meses de éste accidente y no le han resuelto nada”.

Publicado por Mauricio