Alexis Massieu
Ante los estragos económicos que está causando la inflación en los precios en todo México, la Vicaría de la Diócesis de Saltillo invita los católicos en la región Centro, a no abandonar las obras de caridad, ya que muchas de las familias o instituciones ya no pueden ayudar como lo solían hacer, y ante eso, mientras más sean los que se solidaricen con los necesitados, más ayuda es la que se podrá brindar.
La Iglesia Católica es partícipe como el resto de la sociedad de la situación que se vive a nivel global y especialmente en México, señaló el Sacerdote vocero de la Vicaría, Jorge Salvador Guzmán.
“Seguimos adelante con los programas de apoyo, pese a que sí se han visto afectados en perjuicio de los más necesitados, ya que la inflación se ha reflejado en la adquisición de productos de primera necesidad y en el apoyo que las propias familias vienen dando a manera de caridad”.
Con la inflación en los precios explicó en entrevistado, el primero de los rubros que resulta afectado es la parte de la alimentación, y ante esa situación se trata de sacar adelante la misma agenda pese a contar con menor apoyo.
“Es un hecho, que hay situaciones que nos rebasan, e implementamos por ello ciertas estrategias de recolección de alimentos no perecederos, y otras actividades a fin de poder mantener los programas para ayudar a los más necesitados”.
Refirió que cuando la pandemia nunca faltó el apoyo por parte de la comunidad católica, e inclusive hubo más programas de ayuda a nivel nacional que se movieron solidariamente para los más necesitados.
“Estamos hablando de que la inflación ha impactado más a comparación de la pandemia, ya que durante esa etapa no estaban los precios de la canasta básica a este nivel, y permitía a las instituciones y a las familias llevar a cabo obras de beneficencia; ahorita, debido a los altos costos que tienen, al menos los productos básicos, se ve más el impacto, en la asistencia a los necesitados”.
La pandemia dijo, afectó, pero también despertó la buena voluntad de los católicos, más ahora con la inflación es diferente, porque está afectando a quienes los viene apoyando.
La Iglesia Católica en la localidad, hoy en día desarrolla múltiples obras de caridad, como es con las casas del peregrino, comedores en distintos lugares de la ciudad, para niños y adultos mayores, apoyos a bancos de alimentos de inclusive instituciones no católicas, centros de atención para personas con discapacidad y madres con embarazos no previstos; además de centros de rehabilitación, donde se requiere además de alimentos, pañales, productos de higiene y medicamentos.
Salvador Guzmán, refiere que la Iglesia sigue con los programas de ayuda, pero requiere de un mayor esfuerzo para hacerlo, y otra cosa que no ayuda aunada a la inflación es el control fiscal para quienes apoyan con proyectos de beneficencia por parte del gobierno, complicándoles el poder ayudar.
Las despensas actualmente, indicó; llegan a tener menos productos debido a la inflación, o la distribuyen con menos frecuencia, ya que ciertos aspectos de esa ayuda les llegan a “cuenta gotas”.
Recordó que existe un 10% más de pobres por la pandemia, y la inflación a la gente que tiene un sueldo o un salario, la ha llevado a que con su dinero adquiere un 10% menos de lo que antes podía comprar en los supermercados.
“La invitación a todos los que estemos en condiciones de ayudar, es a que lo hagamos, a sumarnos y apoyar a sostener las obras que se vienen haciendo de tiempo atrás, a no abandonar las obras de solidaridad”.