Los humanos pueden lanzar cohetes al espacio y alcanzar la luna, pero no pueden trazar círculos perfectos, contrasta Jose Dávila, quien inaugura este miércoles Grava suelta, su cuarta exposición en la Galería OMR y la más abarcadora que ha exhibido en ese espacio.
El círculo, representación del sol en el antiguo Egipto y parte de los símbolos sagrados de otras culturas, se ha convertido en una forma tan enigmática como inalcanzable, presente además en la obra de varios creadores a los que el artista tapatío evoca en sus pinturas, como Hilma af Klint, Walter Dexel, Willys de Castro y Sonia Delaunay.
«Intento en las pinturas hacer que se crucen círculos de la historia del arte que de otra manera no se cruzarían», explica el creador galardonado en 2017 con el Baltic Artist’s Award, que otorga el Baltic Centre for Contemporary Art de Reino Unido.
El origen de la reflexión, investigación y producción de obras relativas al círculofue un juego con su hija, relata en entrevista.
«El juego consistía en dibujar un círculo y a ver a quién le quedaba mejor, porque se supone que nadie puede dibujar un círculo perfecto a mano alzada, solo con herramientas.
«De pronto empecé a decir: ‘¿Se puede mandar un cohete a la Luna pero no dibujar un círculo perfecto?’, y esos juegos, esos ejercicios, me llevaron a ciertas reflexiones acerca de cómo algo tan simple puede ser inalcanzable«, dice.
De tan cotidianos, los círculos pueden resultar invisibles, y lo mismo ocurre con la gravedad, el otro interés que Dávila aborda en Grava suelta, muestra que tomará la galería de la calle Córdoba 100, colonia Roma Norte.
«Estamos sujetos a esta fuerza omnipresente, porque no podemos escapar de ella, pero a la vez se nos olvida que existe por el hecho de que vivimos con ella», señala Dávila, autor de una obra que forma parte de acervos en los museos Guggenheim, Pompidou, Reina Sofía, Thyssen-Bornemisza, MUAC y Tamayo, entre otros.
Además de las referidas piezas pictóricas -que conjugan un trabajo gráfico de trazado con serigrafía y plantilla, y pintura vinílica sobre tela- Dávila incorpora en esta muestra esculturas que se sostienen a sí mismas, como una expresión de la gravedad que indaga artísticamente y un tercer cuerpo de obra con cut-outs que derivan de las pinturas abstractas de Roy Lichtenstein.
Estos recortes son abstracciones sobre lo abstracto: acercamientos a la obra de Lichtenstein, donde el trazo original desaparece para dejar sólo una sugerencia del origen.
«Intento abarcar la gran mayoría de intereses que vienen alimentando mi trabajo desde hace varios años. Anteriormente presenté en la galería proyectos muy puntuales y en este caso me di la oportunidad de conjuntar, de aglutinar todo lo que estoy trabajando en el estudio».
De allí el título de Grava suelta: un aglutinante que ahora cohesiona su apuesta artística.
Influjo de la arquitectura
Formando como arquitecto en el ITESO, en Guadalajara, Dávila reconoce el influjo en su trabajo artístico de esta disciplina que no ejerció.
«Me sigue influenciando. Es una manera de entender el espacio, los materiales, la conjugación de los elementos; creo que de hecho mi interés en que las cosas se sostengan, que tengan que ‘luchar’ contra la fuerza de gravedad, por ejemplo, es una preocupación seguramente adquirida en la academia de arquitectura», reflexiona Dávila, quien trabaja con materiales propios de la construcción, como metal, vidrio y concreto, y a la vez con materiales orgánicos y naturales, como la piedra y el mármol en estado crudo.
«Creo que son cosas que vienen desde entonces, pero me he dado la oportunidad de abordarlas desde una intuición poética o artística, no necesariamente desde la práctica asociada a la ingeniería o la arquitectura», indica.
Grava suelta permanecerá en exhibición hasta el 17 de diciembre.