Néstor J. Hurtado Vera.
Finalmente, después de seis meses de retraso, la Dirigencia Nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) dio a conocer las “famosas” encuestas que definieron a su “Coordinador de comités de la defensa de la 4T” en la entidad y que después se convertirá en su candidato a Gobernador.
Treinta minutos después de la hora anunciada, salieron al templete Mario Delgado, Diego del Bosque, Armando Guadiana, Luis Fernando Salazar e Ivonne Cisneros, esta última quien detalló las tres encuestas que definieron a su gallo; y como ya sabe, no hubo sorpresas y el ungido fue el senador, Armando Guadiana.
Lo que tampoco fue sorpresa es que el aspirante, Ricardo Mejía no saliera a reconocer los resultados; de hecho, versiones extraoficiales en los pasillos de Morena en la Ciudad de México, aseguran que precisamente fue el motivo del retraso al anuncio de prensa, ya que hubo tensión, discusiones estériles y un coraje muy marcado del subsecretario de seguridad nacional.
Debo reconocer que el dirigente de Morena se “fajó” ante las duras presiones de Ricardo Mejía, quien por cierto de gira el fin de semana pasado en el norte del estado, dio discursos como si ya fuera el candidato, pero al igual que toda su promoción, resultó una falacia.
“Nadie se enoja el día de la Virgencita”, fue como Mario Delgado trató de cubrir el enojo y la ausencia de Mejía Berdeja, sobre todo porque los ahí presentes estaban desencajados y aunque obviamente no se mencionó, notoriamente hubo una discusión previa acalorada. En fin, eso ya es historia.
Toca a Armando Guadiana recomponer el camino, le toca trabajar intensamente en la operación “cicatriz”, porque no era un secreto que Ricardo Mejía al tener la relación más cercana con el presidente, López Obrador, sembró un discurso de odio y polarizante, al grado que en redes sociales muchos seguidores del subsecretario, aseguraban que “había fraude”, que “se habían vendido al PRI”, que “habían sacrificado Coahuila por Estado de México”, y así un sinfín de teorías muy dignas de los que buscan división.
El reto de unir a Morena francamente lo veo imposible, pero Armando Guadiana como bien lo mencionó su líder nacional de partido, no es ningún improvisado, tiene que tejer fino y rodearse de gente capaz que lo ayude a sumar, a construir un discurso que emocione a Coahuila y quitarse a personajes inoperantes que en el pasado le han generado más problemas que soluciones.
Guadiana se enfrentará al PRI más sólido de México y para eso tiene que prepararse y lo resumo en tres acciones; construir un discurso contundente, operar con efectividad su estructura electoral y tener muy de cerca a Luis Fernando Salazar, quien por cierto se quedó muy cerca y ganó una de las dos “encuestas espejo”.
Para Morena y Guadiana sin duda existen posibilidades reales de triunfo, solo debe estar consciente de que van contra un priísmo muy ordenado y en alianza con PAN y PRD, que sin lugar a dudas están capitalizando las ocurrencias y dichos del inquilino de Palacio Nacional.