Los síntomas incluyen dificultades de movimiento, pérdida de peso, cambios de comportamiento, nerviosismo, salivación excesiva y un aumento en el consumo de agua
Una nueva amenaza asoma en el horizonte y genera alarma entre la comunidad científica y la población en general. Conocida como la «enfermedad del ciervo zombie», esta patología, cuyo nombre técnico es caquexia crónica, ha desatado preocupaciones por su potencial de contagio a seres humanos. Este mal, que ha invadido las poblaciones de varios mamíferos en Norteamérica y recientemente detectado en el Parque Nacional de Yellowstone, causa una serie de síntomas alarmantes en los animales.
Los ciervos, alces, caribúes y renos afectados se vuelven letárgicos, torpes y con frecuencia presentan babeo excesivo. Estos síntomas han dado origen a su inquietante apodo. La gravedad de la enfermedad radica en su naturaleza mortal y en la ausencia de tratamientos o vacunas conocidas. A muchos usuarios de internet ha comenzado a generar preocupación, pues cada vez el tema sale más en redes sociales.
¿Por qué preocupa a los expertos el virus del “ciervo zombie”?
Según recogió el diario Daily Star, el doctor Cory Anderson, un destacado investigador en este campo, comparó la situación actual con la crisis de las vacas locas que sacudió a Gran Bretaña, subrayando la importancia de estar preparados para un posible salto de especies. Aunque la transmisión a humanos no se ha confirmado, la posibilidad no puede descartarse, lo que convierte a la caquexia crónica en una «catástrofe de evolución lenta», según palabras de expertos.
Además de su resistencia a numerosos métodos de erradicación, incluyendo desinfectantes y altas temperaturas, la enfermedad se ha diseminado en al menos 31 estados de Estados Unidos, así como en diversas regiones de Canadá y Europa. Esta amplia distribución geográfica y su notable resistencia complican enormemente los esfuerzos de control.
Las autoridades advierten a los cazadores de tener cuidado
Con la temporada de caza en pleno desarrollo en Estados Unidos, las autoridades sanitarias, como los CDC, instan a los cazadores a examinar minuciosamente a los animales capturados y evitar consumir carne de individuos que muestren signos de infección «zombie». Esta medida preventiva es crucial para minimizar los riesgos de exposición a la enfermedad.
Esta enfermedad fue identificada por primera vez en 1967 en ciervos mula en Colorado y reconocida como una encefalopatía espongiforme transmisible en 1978. Los síntomas incluyen dificultades de movimiento, pérdida de peso, cambios de comportamiento, nerviosismo, salivación excesiva y un aumento en el consumo de agua y micción, lo que podría ayudar a propagar la enfermedad.