Por: Gaby Alcaraz
El poema de Gaby Alcaraz lleva a los lectores a reflexionar sobre la efímera naturaleza de ese sentimiento y la omnipresencia del fallecimiento, con una mirada sarcástica y conmovedora
El amor y la muerte, dos eternos compañeros de baile en el escenario de la vida. El amor, ese dulce veneno que nos hace sentir como si estuviéramos flotando en una nube de algodón de azúcar, solo para despertar de repente en un crujiente suelo de realidad.
¿Y qué decir de la muerte? Esa presencia inquietante que acecha en la sombra, lista para interrumpir nuestra historia de amor con un golpe de sarcasmo, como un guionista que decide que el final feliz no es tan divertido después de todo.
Los sentimientos de amor burlados son como una comedia de enredos. Te lanzas a los brazos de alguien con la esperanza de que te atrape, solo para que se deslice como un pez resbaladizo. Es como ver una película romántica donde el protagonista se da cuenta de que su gran amor es, en realidad, solo una ilusión, una proyección de sus propias inseguridades. La risa se mezcla con el llanto, y uno se pregunta si el amor no es más que una broma pesada del universo.
Así que aquí estamos, navegando entre el amor que nos eleva y la muerte que nos recuerda que, al final, todo es efímero. ¿Quién necesita dramas cuando puedes tener un poco de sarcasmo? El amor puede ser una tragedia, pero al menos podemos reírnos de la ironía de nuestros corazones rotos y las promesas incumplidas. ¡Brindemos por el amor y la muerte, los mejores comediantes de la vida!