Con Misa Solemne, procesiones y danzas, dan gracias a la Virgen de Guadalupe por su intercesión y acompañamiento en momentos difíciles
Karla Cortez
La Prensa
SABINAS, COAHUILA.- Con gran fervor y devoción, cientos de fieles se congregaron desde temprana hora para celebrar las fiestas patronales en honor a la Virgen de Guadalupe este 12 de diciembre.
La misa principal fue oficiada por el obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Monseñor Alfonso Gerardo Miranda, en el exterior de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, donde la fe y la esperanza de la comunidad se hicieron presentes.
El ambiente estuvo lleno de alegría, color y tradición. Los asistentes, movidos por una profunda fe en la Virgen Morena, acudieron para danzar, orar y pedir su intercesión en los momentos difíciles. La emoción era palpable en cada paso de las danzas y en cada oración susurrada al cielo.
Durante la homilía, Monseñor Miranda expresó su alegría por compartir esta «hermosa fiesta mexicana» con el pueblo de Sabinas. «Sentimos el abrazo de la Virgen de Guadalupe, esas palabras de consuelo que nos ofrece ante cualquier problema que aflige el corazón», dijo con emotividad.
Además, resaltó la riqueza de las expresiones de fe del pueblo mexicano, manifestadas a través de las procesiones, danzas y otras muestras de devoción. «El corazón del pueblo late al ritmo de estas expresiones artísticas, que también son una ofrenda de amor a la Virgen», destacó.
El párroco de la Iglesia de Guadalupe, Juan Gerardo Hernández Briones, señaló que los festejos se vivieron con gran fervor. Este año participaron 16 danzas, cada una llena de colorido y simbolismo.
«Iniciamos con la peregrinación de las luces, que tuvo una gran participación. Después continuamos con la misa, las mañanitas acompañadas por mariachi, los coros y, desde las 7:00 de la mañana, comenzaron las danzas y la venta de antojitos mexicanos», explicó Hernández Briones.
Con una sonrisa de satisfacción, el párroco destacó el profundo significado de la devoción guadalupana. «El fervor guadalupano vive en cada mexicano. Recordemos que la Virgen nos guía a Jesús, quien es el camino, la verdad y la vida», afirmó con firmeza. La jornada concluyó con el corazón lleno de gratitud y la fe renovada, una muestra del amor inquebrantable que el pueblo mexicano siente por su Morenita del Tepeyac.