menú

sábado 27 de junio de 2026

>
>
>
>
>
El invencible Joseph Biden

El invencible Joseph Biden

Por José Elías Romero Apis

Si alguna nota pudiéramos imponerle en una sola palabra a Biden, yo escogería la del sufrimiento. Si calificáramos su vida en términos literarios, no estaríamos ante una crónica ni ante una narrativa ni ante un anecdotario ni, mucho menos, ante una comedia. Estaríamos ante un profundo drama lleno de dolor y de pesadumbre

Decía Dante Alighieri que quien sabe del dolor, lo sabe todo. Más aún, estoy convencido de que a aquel que no lo vence el dolor, no lo vence nada.

Esto lo he tenido muy presente en el inicio presidencial de Joe Biden. Es ésta una figura muy interesante, lo cual no siempre sucede en un político. Pero en Biden, su vida ya puede considerarse interesante, aunque su obra magna no ha comenzado.

Si alguna nota pudiéramos imponerle en una sola palabra, yo escogería la del sufrimiento. Si calificáramos su vida en términos literarios, no estaríamos ante una crónica ni ante una narrativa ni ante un anecdotario ni, mucho menos, ante una comedia. Estaríamos ante un profundo drama lleno de dolor y de pesadumbre.

Todos tenemos muy presente que, recién electo como joven senador, en un accidente murió su esposa y su hija. Ya viudo, se hizo cargo de sus hijos varones y, para no desarraigarlos de su domicilio, todos los días se transportó en tren desde su natal Delaware hasta la capital, Washington. Cuatro horas diarias de ida y regreso durante años. Senador, padre, madre y pasajero cotidiano. Uno de esos hijos le fue arrebatado por el cáncer hace cinco años, cuando ya era un joven procurador estatal y promesa política de senador o gobernador.

No todos tenemos presente que hace poco más de 30 años, un aneurisma lo llevó al quirófano emergente, le pronosticaron la muerte, le aplicaron la extremaunción, sobrevivió de milagro, permaneció tres meses hospitalizado, le anunciaron la posible pérdida del habla, convaleció cuatro meses más en su cama domiciliaria, fue sometido a terapias de rehabilitación y aprendió a hablar y a caminar nuevamente.

Mientras sucedían todos estos años dramáticos, logró rehacerse una y otra vez. Contrajo un nuevo y feliz matrimonio, donde tuvo otra hija. Se desempeñó muy respetablemente en el Senado, donde presidió la Comisión de Justicia y participó en la de política exterior. Fue, durante ocho años, vicepresidente, con un obligado ejercicio modesto y discreto de la política. Nunca ha sido vencido en elección alguna. Hasta ahora, es vencedor y es invencible.

Desde luego, son muchos los presidentes de Estados Unidos cuyas vidas se han empapado con el drama y la tragedia. Roosevelt, Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Reagan, Bush padre y Bush hijo tuvieron sus episodios de fuerte sufrimiento. Pero, sin duda, ello los hizo presidentes muy fuertes y muy indómitos.

Las vidas de James Carter, de William Clinton y de Barack Obama me parecen más cercanas a la alegría que a la pena. Pero corazones vemos y lo demás desconocemos. La vida de Donald Trump me cuesta trabajo ubicarla en algún género. No sé aún si se trata de una comedia, de un drama, de una tragedia o de una farsa. El tiempo y la historia lo pondrán en claro.

Por todo esto, cuando veo a Joe Biden me queda en claro que estamos frente a un hombre indómito. Que no lo ha dominado el dolor y que no lo dominará nadie. Ni ruso ni chino ni europeo ni latino ni levantino. Mucho menos lo hubiera doblado un hombre de talla tan mediana como lo fue su antecesor y adversario. Joe Biden no le teme a nada y no lo doblega nadie.

Apenas comienza su obra. Pero su sola presencia ya le ha devuelto algo de majestad a la Presidencia de su país. Y, además, la ha contagiado a otros de sus paisanos. En estas semanas han crecido Mike Pence, Nancy Pelosi, congresistas y gobernadores de ambos partidos. En una palabra, ha crecido la política de Estados Unidos.

Recibe el país en una de sus situaciones más difíciles. Muerte, enfermedad, contracción, división, enojo, incertidumbre y desánimo. Proviene de un liderazgo frágil, porque la verdadera contienda electoral fue entre los de a favor de Trump y los de contra Trump. Pero, ahora, ya Trump no existe en la ecuación política y ya sólo existen los pro-Biden y los contra-Biden.

Deseo la mayor ventura para el noble pueblo de Estados Unidos. Nuestro vecino, nuestro socio, en ocasiones nuestro aliado y espero que, un buen día futuro, quizá también nuestro amigo.

Más Noticias

EMBELLECEN LA PLAZA PÚBLICA DE LA MADRID
Atiende el Ayuntamiento reportes ciudadanos con acciones de limpieza en diversos sectores de Saltillo Por Alejandro Martínez La Prensa SALTILLO, COAHUILA.- Como parte del compromiso...
ENTREGA MANOLO CUARTEL EN ARTEAGA
YA SON 18 EN LA ACTUAL ADMINISTRACIÓN Se trata de una guarnición militar en San Antonio de las Alazanas, Arteaga, para garantizar la paz social...
Presenta Agujita candidatas a Reina de la Miniferia 2026
Sinyary Guajardo, Fernanda Rivera y Megan Barboza buscan el cetro y la corona de una de las celebraciones más queridas y tradicionales de la región...

Relacionados

Propone Rubén Moreira reformas para agilizar protección a familias de personas desaparecidas
Iniciativa plantea atención prioritaria, respaldo económico inmediato y mayor obligación...
ERMITA 318
Por: Jesús Medina BLINDAJE DE ALTO NIVEL… Ayer en San...
Presa Don Martín a niveles críticos
Pese a las lluvias en el municipio de Juárez, apenas...
Lidera Carlos el ranking de alcaldes en Coahuila
El presidente municipal de Monclova se posiciona en el primer...
No aparecen padres del bebé abandonado
El recién nacido prematuro responde con éxito al tratamiento en...
Festeja Frontera a padres con gran orgullo y respeto
Reconoce Ayuntamiento sus valiosas acciones por comunidad Por segundo año...

Suscríbete

Inscribete a todas nuestras noticias y avisos.