Ausencia que pesa y evidencia fracturas y tensiones internas
El hijo del ex presidente y segundo en nivel nacional de ese partido, no se presentó al acto oficial del Movimiento de Regeneración Nacional
Por: José María Espino Figueras
Especial/La Prensa
MÉXICO.- La gran sorpresa del evento de Morena para conmemorar el primer año de la presidenta Claudia Sheinbaum no vino del discurso oficial, sino de la ausencia más notoria: Andy López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, no se presentó en la ceremonia partidista.
El vacío dejó entrever la fractura interna y las tensiones que persisten dentro del movimiento. Mientras la cúpula de Morena buscaba proyectar unidad y continuidad con la llamada Cuarta Transformación, la ausencia de Andy resultó imposible de ocultar, alimentando rumores sobre distancias con el nuevo liderazgo y sobre el futuro de su rol en la política nacional.
En un partido que ha sido señalado constantemente por operar bajo el peso de los lazos familiares y las influencias directas de López Obrador, que Andy no apareciera en un evento central despierta suspicacias y manda un mensaje incómodo: no todos los herederos políticos del obradorismo están dispuestos a aplaudir la gestión de Sheinbaum.
Con ironía, la ausencia de Andy pareció más estruendosa que los aplausos de los presentes: Morena celebró su “unidad”, pero el hijo del gran fundador decidió no prestar ni siquiera su sombra. Al final, la 4T mostró que incluso en familia, hay quien prefiere quedarse en casa antes que respaldar el festejo oficial.