“Me quiere matar, no es la primera vez que me deja así”, expresó sacudida por el llanto doña Leticia de 72 años, quien en plena vía pública fue atacada
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
“Me quiere matar, no es la primera vez que me deja así”, con esas palabras, entre sollozos y bañada en sangre, doña Leticia Velázquez, de 72 años, relató el infierno que vive a causa de su propio hijo, Cristhian Riojas, de 35 años, quien nuevamente la agredió brutalmente, esta vez en plena vía pública, frente a decenas de personas que, horrorizadas, no pudieron hacer nada para detenerlo.
La septuagenaria se encontraba atendiendo su puesto en la pulga de la Lechería cuando, sin previo aviso ni motivo aparente, su hijo llegó hasta el lugar y comenzó a golpearla, en un ataque repentino, la empujó violentamente contra el suelo, provocándole una herida profunda en la cabeza que la cubrió de sangre.
Testigos narraron cómo la mujer, aturdida y con dificultad para ponerse en pie, gritaba desesperada pidiendo auxilio, mientras el agresor huía del sitio sin que nadie pudiera detenerlo.
“Me quiere matar, me quiere matar”, repitió una y otra vez la adulta mayor mientras se sostenía la cabeza ensangrentada, a pesar de la gravedad de la lesión, se negó a ser trasladada a un hospital por paramédicos de la Cruz Roja, esperando con temor y resignación a que llegara su hija para auxiliarla.
María Eugenia Riojas hija de doña Leticia confirmó que no es la primera vez que su hermano pone en riesgo la vida de su madre y recordó que en un ataque anterior le fracturó las costillas, y que, aunque había estado internado en un hospital psiquiátrico, al abandonar el tratamiento médico volvió a sufrir crisis de violencia que lo hacen incontrolable.
“Tenemos miedo todos los días, vive en la misma casa que mi madre, y no sabemos cuándo volverá a atacarla o si la próxima vez será peor, necesitamos que nos ayuden”, expresó con desesperación.
La propia doña Leticia, con voz quebrada, pidió a las autoridades municipales y estatales que actúen para internar nuevamente a su hijo en un centro psiquiátrico.
“No quiero morir a manos de mi propio hijo, necesito que lo ayuden, que lo internen, porque solo así vamos a poder vivir en paz”, suplicó.