Acompañado por sus hijas, Francisco Hernández, completó la exigente carrera con el corazón lleno de recuerdos, para honrar la memoria de su compañera de vida
Por Iván Villarreal
La Prensa
Francisco Hernández, un hombre de familia y corredor amateur, convirtió cada paso, cada metro y cada kilómetro del Medio Maratón “21 K Monclova” en un homenaje profundamente personal a su esposa Ana Luisa, quien falleció recientemente a causa de la diabetes. Acompañado por sus hijas, Hernández completó la exigente carrera con el corazón lleno de recuerdos y el impulso de honrar la memoria de su compañera de vida.
“La motivación siempre vino de ella. Fue quien me impulsó a hacer deporte y a participar cada año en el medio maratón. Esta vez, la carrera es para ella, en su memoria”, compartió Francisco con emoción.
Aunque ha participado en ediciones anteriores, esta fue la primera sin el apoyo físico de Ana Luisa, pero su presencia espiritual fue el motor que lo llevó a cruzar la meta. “Cada paso significó algo. Su recuerdo me dio la fuerza extra para completar el recorrido, que es pesado para quienes somos amateurs”, afirmó.
Francisco, padre de tres hijos —Candi, Sindi y Francisco— y abuelo de cuatro nietos (tres niñas y un niño), expresó que esta carrera no solo fue un desafío personal, sino también un acto de unión familiar. Sus hijas lo acompañaron en este emotivo tributo, demostrando que el legado de su esposa sigue vivo en ellos. “Cumplimos la meta, haciendo lo que ella siempre quiso para nosotros”, destacó.
El Medio Maratón de Monclova no fue solo una prueba de resistencia física para Francisco Hernández, sino un testimonio de amor y fortaleza, un recordatorio de que, incluso en la ausencia, el cariño y los recuerdos pueden impulsar a una familia a seguir adelante.