Por más de cuatro décadas, Mario y Hermila han preservado recetas y técnicas que han conquistado a generaciones de parrenses y visitantes
Por: Lucero Velázquez
LA PRENSA
PARRAS, COAHUILA. – Desde hace más de 45 años, Mario Segura Ambriz y su esposa Hermila Cortinaz han mantenido viva una de las tradiciones más representativas de Parras: la elaboración artesanal de dulces de leche.
Lo que comenzó con un cazo prestado y un bulto de azúcar se transformó con el tiempo en una dulcería emblemática del Pueblo Mágico, donde hoy producen más de 100 litros diarios y ofrecen una amplia variedad de especialidades. Su historia familiar, forjada entre esfuerzo, recetas heredadas y un oficio transmitido de generación en generación, se ha convertido en un referente local y en un símbolo del sabor y la identidad parrense.
LA TRADICIÓN QUE MARIO RESGUARDA TIENE RAÍCES PROFUNDAS.
Nació el 19 de marzo de 1943 en Parras, hijo de Pedro Segura y Catalina Ambriz, quienes desde el ejido San Francisco del Progreso le inculcaron el amor por la elaboración de dulces. Ahí, bajo la guía de su padre —pionero en la producción y venta de dulces de leche en los ejidos cercanos— aprendió el oficio que marcaría su vida.
Pero antes de convertirse en maestro dulcero, Mario también tuvo sueños propios. En su juventud practicó boxeo y llegó a confesar que uno de sus anhelos era convertirse en torero, un recuerdo que, hoy contado con serenidad, humaniza aún más su historia.
En 1967 contrajo matrimonio con Hermila Cortinaz Orozco, con quien formó una familia y un proyecto de vida.
Al inicio, los recursos eran escasos: preparaban entre ocho y diez litros de dulce al día y distribuían bolitas y jamoncillos en bicicleta, que en ocasiones tenían que rentar o sustituir por largas caminatas. Aun así, Hermila recuerda ese tiempo como una etapa de lucha compartida, donde cada venta representaba un avance.
Con dedicación y constancia, en 1980 lograron establecerse en un local propio ubicado en una de las avenidas principales del municipio. Ese pequeño taller familiar, levantado con esfuerzo, se convirtió con el tiempo en un punto de referencia para visitantes y habitantes de Parras.
Hoy, sus procesos siguen siendo totalmente artesanales, conservando la esencia de las recetas originales que distinguen sus productos.
La dulcería ofrece una amplia gama de sabores tradicionales: bolita de leche con nuez, jamoncillo, glorias, bolita de higo, queso de nuez, queso de higo, cocada, nuez garapiñada, tamarindo y coco con pasas, entre otros.
Cada pieza sintetiza décadas de aprendizaje, ingredientes locales y una identidad culinaria que ha pasado de generación en generación.
Mario y Hermila continúan al frente del negocio, acompañados ahora por dos de sus hijos, Alberto y Laura, quienes han asumido la responsabilidad de preservar la tradición familiar, mientras que sus hermanos, Magdalena y Anaís, siguieron caminos universitarios.
La pareja, con orgullo y humildad, reconoce que su oficio les ha permitido sacar adelante a su familia y dejar una huella en la memoria colectiva del municipio.
Con 45 años de historia, la dulcería de la familia Segura Cortinas no solo ofrece dulces: ofrece recuerdos, arraigo y parte del corazón de Parras. Su legado demuestra que, con trabajo constante y amor por la tradición, un pequeño negocio puede convertirse en un símbolo perdurable del Pueblo Mágico.