La corporación municipal recorrió comunidades rurales de Sabinas para convivir con familias del ejido, compartir regalos y reforzar el vínculo social durante las fechas decembrinas
Por: Cristina Flores Cepeda
LA PRENSA
Sabinas, Coahuila.- La distancia dejó de ser obstáculo cuando la solidaridad marcó el rumbo. A 17 kilómetros de la cabecera municipal de Sabinas, en el ejido Puente Negro, la Navidad llegó antes y llegó con uniforme, pero también con sonrisas, dulces, piñatas y juguetes.
Elementos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal emprendieron el camino hasta esta comunidad rural —uno de los dos ejidos que cuentan con núcleo poblacional en el municipio— para compartir algo más que presencia institucional: llevaron cercanía, calidez y un mensaje profundamente humano para las niñas y los niños del lugar, que alberga a cerca de 130 habitantes.
Encabezados por el director de la corporación, Salvador Alejandro Rivera Rivera, acompañado por la delegada de Tránsito, Judith Olivares y el regidor Guillermo Maldonado, las unidades policiacas arribaron cargadas de sorpresas que transformaron una tarde ordinaria en una celebración llena de alegría. Las risas infantiles rompieron el silencio del campo mientras las piñatas se alzaban como símbolo de esperanza y unión.
La directiva del ejido recibió a las autoridades en un ambiente de respeto y diálogo. Hubo convivencia, charla cercana y el intercambio de inquietudes y reflexiones, pero sobre todo, se recordó el verdadero significado de estas fechas decembrinas entre ellas la Navidad como sinónimo de humanidad, amor, paz, de dar y ayudar sin esperar nada a cambio.
Durante el encuentro, se reiteró que el presidente municipal Chano Díaz Iribarren se mantiene atento a todos los sectores del municipio, sin importar la distancia, y que el compromiso con las comunidades rurales es permanente. A las niñas y los niños se les recordó algo esencial: no están solos, las instituciones están para servirles y acompañarles.
Antes de partir, los buenos deseos quedaron sembrados en cada hogar: que la Nochebuena se viva en familia, con alegría y esperanza, y que esta Navidad sea una de las mejores, no por lo material, sino por el cariño compartido. En Puente Negro, la Navidad no llegó envuelta en papel brillante, llegó en forma de presencia, cercanía y humanidad. Y eso, sin duda, es el mejor regalo.