Cinco mil mineros caminaron hasta la Ciudad de México para exigir justicia laboral
Por: Karla Cortez
LA PRENSA
NUEVA ROSITA, COAHUILA. – Hoy martes 20 de enero se conmemora el 75 aniversario de la Caravana de la Dignidad, un movimiento histórico en el que alrededor de cinco mil mineros, muchos de ellos acompañados por sus familias, caminaron más de mil 500 kilómetros hasta la Ciudad de México para exigir el respeto a sus derechos laborales.
El profesor Ramiro Flores Morales, historiador y cronista de la región, recordó que este hecho ocurrió en 1951, luego de que los trabajadores mineros de Cloete, Palaú y Nueva Rosita permanecieran varios meses en huelga, sin salario y en condiciones de abandono.
Explicó que el conflicto inició en octubre de 1950, debido al incumplimiento del contrato colectivo de trabajo, además de las malas condiciones laborales en las empresas Mexican Zinc Company y Carbonífera de Sabinas, pertenecientes al consorcio ASARCO.
Ante esta situación, cerca de cinco mil mineros y sus familias emprendieron una histórica caminata a pie, atravesando los estados de Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo y el Estado de México, enfrentando climas extremos, enfermedades y actos de represión.
Flores Morales señaló que durante el trayecto y al llegar a la capital del país, los mineros fueron señalados como comunistas, su correspondencia fue censurada y el Ejército mantuvo presencia constante en la Región Carbonífera, en un intento por debilitar el movimiento.
Los trabajadores arribaron a la Ciudad de México el 10 de marzo de 1951, pero el entonces presidente Miguel Alemán Valdés nunca los recibió. En su lugar, el gobierno federal ordenó su confinamiento en el Deportivo 18 de Marzo, impidiéndoles manifestarse libremente.
“Tras un mes de encierro, los mineros fueron enviados de regreso a Coahuila en trenes. Las consecuencias fueron graves: fallos laborales en su contra, despidos masivos, persecución sindical y promesas incumplidas de entrega de tierras, lo que dejó a cientos de familias en el abandono”, relató el historiador.