El primer ministro canadiense habló el martes de la “muerte” del viejo orden mundial y criticó a las grandes potencias
Davos, Suiza. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su desagrado con el discurso que ayer pronunció el primer ministro de Canadá, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial de Davos, y dijo que el líder canadiense “no fue muy agradecido” a pesar de recibir muchas cosas gratis.
Trump afirmó que Canadá está recibiendo muchas cosas de forma “gratuita” de Estados Unidos y que su vecino debería recordarlo en el futuro.
“Vi ayer a su primer ministro, que no fue muy agradecido”, dijo el mandatario estadounidense en su discurso en Davos en el que repitió muchos de los temas que tocó el martes durante una caótica intervención en la Casa Blanca.
“Canadá vive gracias a Estados Unidos. Recuerda eso, Mark (Carney), la próxima vez que hagas una declaración”, continuó Trump para añadir que “el Domo Dorado va a defender a Canadá. Canadá recibe un montón de cosas gratuitas. Deberían ser agradecidos, pero no lo son”.
Trump: "The Golden Dome is going to be defending Canada. Canada gets a lot of freebies from us, by the way. They should be grateful but they're not. I watched your prime minister yesterday. He wasn't so grateful. But they should be grateful to us. Canada. Canada lives because of… pic.twitter.com/pL1F9nppbx
— Aaron Rupar (@atrupar) January 21, 2026
El “viejo orden mundial” ya no existe, dice Carney y llama a la unidad ante las grandes potencias
Durante su discurso el martes, que ha sido aplaudido como uno de los más importantes que un líder político ha pronunciado en los últimos años, Carney advirtió que el “viejo orden mundial” basado en normas ya no existe, ni volverá a existir, por las luchas entre las grandes potencias mundiales.
Carney, que en ningún momento se refirió a Trump o Estados Unidos, añadió que el resto del mundo debe dejar de fingir y que debería presentar un frente común para evitar ser engullidos por las grandes potencias.
“Las potencias medias debemos actuar juntas porque, si no estamos en la mesa, acabaremos en el menú”, manifestó.
“Pero también diría que las grandes potencias pueden permitirse, por ahora, actuar por su cuenta. Tienen el tamaño del mercado, la capacidad militar y la influencia necesarios para dictar las condiciones. Las potencias medias no.
“Pero cuando solo negociamos bilateralmente con una potencia hegemónica, negociamos desde una posición de debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros para ser los más complacientes. Esto no es soberanía. Es la apariencia de soberanía mientras se acepta la subordinación“, señaló”.
Por El Universal