Óscar Ríos es blanco de ataques en su propia página oficial; ciudadanos le exigen dejar de comprar “foquitos” y atienda la emergencia sanitaria de los drenajes
Por: José Moreno
LA PRENSA
NUEVA ROSITA, COAHUILA. — Mientras el alcalde Óscar Ríos Ramírez intenta posicionar la compra de luminarias como el “eje central” y único logro de su administración, la realidad en las calles de Nueva Rosita le devuelve una imagen de abandono y hartazgo ciudadano. En su propia página oficial, lo que pretendía ser una vitrina de éxitos se ha convertido en un muro de lamentaciones y reclamos donde la población lo exhibe sin filtros.
El contraste es brutal. Mientras el edil presume la instalación de farolas, los ciudadanos. responden con ironía y furia: “Apenas unas cinco en cada poste, alcalde, ¡porque de tanto bache no se ve ya!”, sentenció un usuario, dejando claro que el exceso de pozos en el pavimento anula cualquier intento de mejora estética.
La crítica no se detiene en la superficie. Los habitantes cuestionan las prioridades de un gobierno que parece ignorar las necesidades más básicas: “Hay más baches que lámparas, alcalde, ¿qué plan de trabajo tiene para este problema?”, reclaman, mientras otros señalan la mala calidad de los insumos adquiridos: “Esas farolas no duran, luego luego se funden; los discursos salen mejor que las instalaciones”.
La crisis en Nueva Rosita, va más allá del pavimento. El deficiente servicio de recolección de basura y los drenajes colapsados han generado una emergencia sanitaria que el Alcalde pretende tapar con luces.
“Sigue sin pasar la basura en Colinas… ya pon un servicio bueno y arregla el drenaje que apesta en las noches, de nada sirve comprar foquitos”, denunció un vecino afectado.
La percepción ciudadana es unánime: mientras el municipio se hunde entre olores fétidos, calles destrozadas y basura acumulada, Óscar Ríos sigue apostando por “mugrosas lámparas” que, según los propios residentes, ni siquiera iluminan donde deben.