El exdocente enfrentó varias demandas por parte de los padres de las víctim4s, que lo acusaban de homicidi0 culposo
En 2011, un extraño caso que involucraba las mu*rtes de tres adolescentes sacudió Florida. George Kenney, el entonces director de la secundaria a la que asistían Marcus Freeman, Wesley McKinley y Brittany Palumbo, fue acusado de causar los fallecimientos de los tres alumnos a través de sesiones de hipnosis a las que los sometió.
Kenney era un exitoso educador con 27 años de carrera que aspiraba a convertirse en superintendente de su distrito escolar; no obstante, alrededor de 2009, el entonces director de la escuela North Port, comenzó a hipnotizar a decenas de personas, incluidos muchos estudiantes, tras tomar un curso de hipnosis que no acreditó.
El exdirector afirmaba que dichas sesiones ayudaban a los alumnos a mejorar su rendimiento. Uno de los casos que citaba era el de Eric Williams, quien afirmó haber mejorado drásticamente sus calificaciones luego de las sesiones. No obstante, otros jóvenes afirmaron sentirse “intimidados”.
De acuerdo con los reportes, al menos un estudiante fue hipnotizado en 40 ocasiones. Otros alumnos sometidos a las “terapias” de Kenney testificaron haber sido expuestos a situaciones vergonzosas. Uno de ellos pensó que se estaba aplicando bloqueador solar, pero cuando despertó no recordaba lo sucedido y tenía lápiz labial corrido en el rostro.
Otro estudiante afirmó sentirse perdido en el hotel donde se hospedaba después de que Kenney lo hipnotizara para que viera números en un idioma extranjero; el menor también despertó usando lápiz labial y medias. Con el pasar de los años comentó tener problemas de memoria y concentración a raíz de las sesiones.
Las mu*rtes de los estudiantes hipnotizados
Marcus Freeman, de 16 años, era el mariscal de campo estrella del equipo de fútbol americano de la escuela. Kenney lo había hipnotizado para ayudarle a concentrarse mejor durante los partidos y a manejar el dolor físico de las lesiones. Además, el exdirector le enseñó técnicas de “autohipnosis”.
En marzo de 2011, tras una cita con el dentista, Marcus conducía hacia su casa con su novia cuando su coche se salió de la carretera y chocó. Marcus falleció a causa de las heridas. Su novia, que sobrevivió, declaró que antes del accidente Marcus hizo una expresión facial extraña, lo que llevó a la teoría de que intentó autohipnotizarse para controlar el dolor dental mientras conducía, perdiendo la consciencia y el control del vehículo.
Wesley McKinley, también de 16 años, era un talentoso músico que soñaba con asistir a la prestigiosa escuela Juilliard. Wesley había tenido varias sesiones con Kenney; de hecho, el exdirector admitió haberlo hipnotizado un día antes de su mu*rte. Los amigos de Wesley notaron cambios drásticos en su comportamiento después de las sesiones, describiendo que a veces parecía “ausente” o que no era él mismo. En abril de 2011, apenas unas semanas después de la mu*rte de Marcus, Wesley se suicid0.
Brittany Palumbo, de 17 años, era una estudiante destacada que sufría de una fuerte ansiedad ante los exámenes, especialmente porque quería mejorar sus puntajes del examen de admisión universitaria. Sus padres, confiando en el director, permitieron que Kenney la hipnotizara para ayudarla a calmarse y mejorar su rendimiento académico.
Sin embargo, sus notas no mejoraron, lo que aumentó su angustia. Meses después de iniciar las sesiones, Brittany fue encontrada mu*rta en su armario tras suicid4rse. Su familia sostiene que la hipnosis alteró su estado mental y su capacidad de razonamiento, dejándola vulnerable y llevándola a tomar esa trágica decisión.
¿Qué pasó con Kenney?
Tras los hechos, los padres de muchos estudiantes, incluidos los tres fall*cidos, denunciaron a Kenney por alterar los cerebros de sus hijos. El director fue investigado y se determinó que no poseía ninguna credencial para realizar hipnosis en el estado de Florida, por lo que vi0ló las leyes escolares al dar “servicios terapéuticos” sin licencia.
Kenney nunca se declaró culpable ni inocente, pero en 2015 el Distrito Escolar del Condado de Sarasota llegó a un acuerdo con las familias afectadas para pagarles 600 mil dólares y cerrar las demandas civiles por homicidi0 culposo. Kenney renunció a su puesto como director y entregó su licencia de enseñanza de manera permanente.
Por: STAFF/ELHERALDO