“Siento que será un buen día”, expresó con serenidad, como quien se aferra a una corazonada que nace del amor y de los años de espera, desde la explosión de la mina
María Rodríguez
LA PRENSA
SAN JUAN DE SABINAS, COAHUILA. – Con la mirada puesta en el horizonte y el corazón sostenido por la fe, Bruno Isaac Vázquez Posada llegó una vez más al sitio donde el nombre de su hermano permanece grabado en una cruz. No llevó flores, pero sí algo más profundo: la esperanza de que los restos que están por darse a conocer finalmente le permitan darle un lugar digno donde descansar.
“Siento que será un buen día”, expresó con serenidad, como quien se aferra a una corazonada que nace del amor y de los años de espera. Para Bruno, la posible identificación no solo representa una confirmación forense; significa la oportunidad de cerrar un ciclo, de transformar la incertidumbre en paz.
Viajó desde Múzquiz —aunque actualmente radica en Nava, Coahuila— haciendo una pausa en sus labores diarias para estar presente en esta fecha significativa. Se encontraba trabajando en la elaboración de adobes cuando decidió detenerse y emprender el camino. “Siempre lo recuerdo”, dijo, convencido de que no podía faltar.
Su hermano era el menor de cinco varones; además, la familia la completan dos mujeres. Entre los recuerdos que más lo acompañan está aquel último día compartido. Con nostalgia, Bruno evocó que, justo cuando ocurrió la tragedia, le pidió que no fuera a trabajar para quedarse a convivir y tomar unas cervezas juntos. Un gesto sencillo que hoy adquiere un peso inmenso en la memoria.
Cada año, Bruno acude a las cruces, repite el ritual silencioso de presencia y diálogo interior. No necesita flores para honrarlo; su constancia es el homenaje. La esperanza, lejos de apagarse con el tiempo, parece fortalecerse.
En medio del dolor que ha marcado a tantas familias, historias como la de Bruno Isaac recuerdan que la fe también es una forma de resistencia. Que esperar no es quedarse inmóvil, sino sostener el amor hasta que la verdad llegue. Y que, cuando eso ocurra, no será solo una noticia: será el inicio del descanso y la reconciliación con la memoria.