Adquiere los inmuebles en Texas y otros estados para ampliarse
Por Staff/El Financiero
La Prensa
EU.- En un pueblo de Texas, al borde del río Bravo —que Estados Unidos denomina Río Grande— y junto a un alto muro metálico fronterizo, circularon rumores de que autoridades federales de inmigración buscaban comprar tres enormes almacenes para transformarlos en un centro de detención.
Autoridades locales se apresuraron a averiguar qué ocurría, pero apareció una escritura que mostraba que el Departamento de Seguridad Nacional ya cerró un acuerdo por 122.8 millones de dólares por los almacenes de 76.738 metros cuadrados en Socorro, una comunidad de 40 mil habitantes a las afueras de El Paso.
“Nadie del gobierno federal se molestó en levantar el teléfono o siquiera enviarnos algún tipo de correspondencia para avisarnos de lo que está a punto de ocurrir”, declaró Rudy Cruz Jr., alcalde del pueblo predominantemente hispano, de casas bajas tipo rancho y parques de casas rodantes, donde huertos y acequias conviven con centros comerciales al aire libre, paradas de camiones, plantas de reciclaje y almacenes de distribución.
Socorro figura entre al menos 20 comunidades con grandes almacenes en Estados Unidos que se convirtieron en objetivos discretos de la expansión por 45 mil millones de dólares del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas para centros de detención.
Mientras el apoyo público a la agencia y a la campaña antiinmigratoria del presidente Donald Trump se debilita, comunidades se oponen a detenciones masivas y expresan preocupación por posibles efectos en el suministro de agua, otros servicios y los ingresos fiscales locales.
En muchos casos, alcaldes, comisionados, gobernadores y congresistas se enteraron de los planes del ICE solo después de que la agencia compró o arrendó espacios, lo que generó sorpresa y frustración incluso en zonas que respaldaron a Trump.
“Yo simplemente siento que hacen estas cosas en silencio para que no haya oposición”, dijo Cruz, cuya esposa nació en México.