TRIUNFA LA VIDA SOBRE LA TRAGEDIA
Entre lágrimas y ovaciones, el personal médico despide a la menor que devolvió la salud a cuatro pequeños pacientes del Seguro Social Coahuila
Por: Liz de la Fuente
LA PRENSA
TORREÓN, COAHUILA. — La muerte, en su forma más trágica e inesperada, se transformó este fin de semana en un aliento de vida dentro de los muros de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) No. 71. Antonia, una adolescente de apenas 15 años cuya vida se detuvo tras un accidente, se convirtió en la protagonista de un milagro médico que permitirá a cuatro niños coahuilenses volver a soñar con un futuro.
EL LARGO VIAJE POR UNA OPORTUNIDAD
Todo comenzó en Fresnillo, Zacatecas. Un accidente en motocicleta le provocó a Antonia un traumatismo craneoencefálico severo. Ante la gravedad de su estado, fue trasladada de urgencia a Torreón, donde el equipo de neurocirugía de la Clínica 71 del IMSS la intervino el pasado miércoles en una batalla desesperada contra el reloj.
Sin embargo, pese al despliegue tecnológico y humano, su cuerpo no respondió. El viernes por la tarde, el diagnóstico fue oficial: muerte encefálica.
Fue en ese momento, en el epicentro del dolor más profundo, donde Nicasio “N” y Pilar “N”, padres de la menor, tomaron una decisión que conmovió al personal médico: donar los órganos de su hija para que otros padres no tuvieran que pasar por su misma tragedia.
UNA VALLA DE HONOR HACIA LA VIDA
El sábado, el hospital se detuvo. Desde los pasillos de terapia intensiva hasta la entrada de los quirófanos, se formó una valla humana. Doctores con batas blancas, enfermeras con uniformes impecables y derechohabientes que apenas conocían la historia, se unieron en un aplauso cerrado y solemne mientras la camilla de Antonia avanzaba. Fue un homenaje a la «heroína de Fresnillo».
El doctor Hugo Francisco Ruiz Serna, coordinador Hospitalario de Donación de Órganos y Tejidos, detalló que el proceso fue un éxito. Gracias a la compatibilidad detectada en exámenes previos, se lograron procurar dos riñones y dos córneas. Estos órganos no viajarán lejos; se quedarán en la región para beneficiar a cuatro menores que han pasado meses, o incluso años, atados a una lista de espera.
“Con este acto de amor por parte de la familia, se consuma la primera donación de este año en nuestro hospital. No solo es un logro médico, es un recordatorio de la enorme calidad humana que existe en medio de la adversidad”, señaló el especialista.
UN LEGADO QUE TRASCIENDE FRONTERAS
La historia de Antonia subraya la importancia de la UMAE No. 71 como un centro de referencia regional. No es solo un hospital para Torreón; es el punto donde convergen historias de lucha de estados vecinos como Zacatecas y Durango.
El IMSS recordó que cualquier ciudadano puede manifestar su deseo de ser donador voluntario. En México, la lista de espera por un riñón o una córnea sigue siendo extensa, y casos como el de Antonia son los que permiten que el sistema de salud siga ofreciendo segundas oportunidades.
Hoy, mientras una familia en Fresnillo llora la ausencia de su hija, otras cuatro familias celebran un nuevo amanecer. Antonia no se fue del todo; su legado late ahora en cuatro pequeños que, gracias a ella, tienen hoy una vida por delante.