Sufrió un mareo que le hizo perder el equilibrio cuando intentaba ingresar a su vivienda en la colonia Chinameca
Manolo Acosta
LA PRENSA
La muerte sorprendió a un joven vecino de la colonia Chinameca cuando se dirigía hacia su domicilio durante la noche.
El hecho ocurrió de manera repentina, generando consternación entre familiares y vecinos que no imaginaban un desenlace tan doloroso.
Sus familiares indicaron que logró detener su motocicleta afuera de su vivienda ubicada en la calle Río de Janeiro número 903.
Sin embargo, al descender del vehículo notaron que se encontraba pálido, con semblante desencajado y visible temblor en su cuerpo.
De acuerdo con el testimonio de sus allegados, Carlos Iván comenzó a marearse repentinamente mientras intentaba ingresar a su casa.
En cuestión de segundos perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, golpeándose fuertemente la nuca contra la banqueta.
Tras la caída ya no volvió a reaccionar, quedando inconsciente ante la mirada angustiada de sus familiares.
De inmediato solicitaron el apoyo de una ambulancia y lo introdujeron al domicilio, colocándolo en la sala.
Minutos después arribaron paramédicos de la Cruz Roja para brindarle atención médica prehospitalaria en el interior de la vivienda.
Lamentablemente, tras revisarlo confirmaron que el hombre, de treinta y ocho años de edad, ya no presentaba signos vitales.
Una vez confirmado el deceso, el área fue acordonada por elementos de autoridades municipales en espera de la Fiscalía de Justicia.
Agentes y peritos de servicios periciales realizaron las diligencias correspondientes para esclarecer las circunstancias del fallecimiento ocurrido esa noche.
Tras la inspección, determinaron que no existían huellas de violencia visibles en el cuerpo del joven vecino.
Posteriormente se ordenó el levantamiento del cuerpo ante la mirada atónita y dolorosa de sus familiares.
Sus seres queridos señalaron que aparentemente no padecía enfermedad alguna y desconocían algún antecedente médico preocupante.
Por ello, expresaron desconcierto y profunda tristeza, pues aseguran no explicarse qué pudo provocar su repentina muerte.