Fue rescatada con trasvase de la Venustiano Carranza, de Coahuila, hace 15 meses, pero disminuye su volumen
Por: José Villasáez
La Prensa
A 15 meses de haber sido rescatada mediante un trasvase de la Presa Venustiano Carranza, en Coahuila, la Presa Salinillas, en Anáhuac, se encuentra otra vez en un nivel crítico.
El embalse que abastece de agua potable y para riego a los habitantes y productores de Anáhuac, amaneció ayer con un 32 por ciento de llenado, con apenas 6.1 millones de metros cúbicos, en un reflejo de las condiciones de sequía que presenta ese municipio desde hace alrededor de un año.
En diciembre del 2024, la Salinillas tenía un 31 por ciento de llenado, luego de ser el único embalse de Nuevo León con un pobre nivel tras el paso de la tormenta “Alberto”, por lo que en ese mes fue rescatada con el trasvase de la Venustiano Carranza.
Entonces, con el envío de agua, la Salinillas alcanzó un 77 por ciento, con 14.6 millones de metros cúbicos, pero su nivel ha vuelto a desplomarse.
La capacidad de la presa en Anáhuac, que hasta antes de la León o Libertad era la cuarta más grande en la entidad, es de 19 millones de metros cúbicos.
El 23 de febrero pasado, EL NORTE publicó que durante la primera quincena de ese mes se elevó de 12 a 13 el número de municipios rurales con algún grado de sequía.
Destaca el caso de Anáhuac, que se mantiene como el municipio más afectado, al registrar una sequía extrema, de acuerdo con el Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
Febrero terminó con cero lluvias en Nuevo León, por lo que se espera que las condiciones de sequía hayan aumentado.
En su perspectiva de lluvias, el Servicio Meteorológico Nacional mantiene su pronóstico de que marzo tendrán precipitaciones por debajo de la media.
El bajo nivel de la Salinillas contrasta con los buenos almacenamientos que conservan las presas Cerro Prieto, El Cuchillo y La Boca, que abastecen al área metropolitana.