La administración Trump relanza su ofensiva arancelaria con una investigación bajo la Sección 301 contra 16 economías, incluida la mexicana, en un momento de máxima tensión para la relación bilateral
A pocos días de que arranque el proceso formal de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), la administración de Donald Trump anunció el inicio de una investigación comercial contra 16 economías —entre ellas México— bajo la Sección 301 (b) de la Ley de Comercio de 1974. El objetivo declarado: determinar si las políticas industriales de esos países generan un “exceso estructural de capacidad” que desplaza a la manufactura estadounidense.
El representante comercial de EEUU, Jamieson Greer anunció una nueva medida: “Estados Unidos ya no sacrificará su base industrial a otros países que podrían estarnos exportando sus problemas de exceso de capacidad y producción”. La lista de economías investigadas incluye a China, la Unión Europea, Japón, India, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán y México, entre otros.
¿Qué es la Sección 301 y por qué importa?
No es un instrumento menor. La Sección 301 es el mecanismo legal que permite a Washington investigar prácticas comerciales extranjeras que considere injustificables o discriminatorias, y eventualmente imponer aranceles unilaterales como respuesta. Ya se usó ampliamente contra China durante el primer mandato de Trump, y su resurrección ahora apunta a un arco mucho más amplio de socios comerciales.
La investigación tiene un calendario acelerado: los comentarios públicos podrán presentarse a partir del 17 de marzo; el plazo para garantizar su consideración vence el 15 de abril, y una audiencia pública está programada para el 5 de mayo de 2026. Greer dejó claro que espera tener conclusiones —y posibles soluciones arancelarias— antes de julio, cuando vencen los gravámenes temporales del 10% impuestos tras el fallo de la Corte Suprema que anuló los aranceles globales de Trump bajo la ley de emergencias nacionales.
México: socio comercial y ahora investigado
Para México, la noticia tiene una carga simbólica y práctica considerable. El país es el principal socio comercial de Estados Unidos —superando incluso a China en volumen de intercambio— y gran parte de su industria manufacturera exportadora, desde autopartes hasta electrodomésticos, está profundamente integrada a las cadenas de suministro norteamericanas.
Que Washington señale a México por “exceso estructural de capacidad” resulta paradójico: buena parte de esa capacidad existe precisamente porque empresas estadounidenses decidieron instalarse al sur de la frontera para abastecer el mercado de EEUU. Sin embargo, desde la lógica de la administración Trump, esa integración es exactamente el problema: producción que, argumentan, debería estar generando empleos en Ohio o Michigan.
Finalmente la administración de Trump, sostiene que dichas investigaciones forman parte de un plan estratégico para fortalecer la industria manufacturera de Estados Unidos y reducir la dependencia de las importaciones en sectores considerados como estratégicos.
Con información de Infobae