Mientras el gremio de fotógrafos denuncia trato humillante por parte del sacerdote Jorge Luis Sesatty, la autoridad eclesiástica apela al cumplimiento de las normas litúrgicas
Por: Karla Cortez
LA PRENSA
SABINAS, COAHUILA. – La Diócesis de Piedras Negras emitió una postura oficial en respaldo al párroco de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Jorge Luis Sesatty Flores, tras la controversia generada por la expulsión pública de un fotógrafo durante una ceremonia matrimonial el pasado fin de semana.
El incidente, que desató una ola de indignación en la Región Carbonífera, tuvo como protagonista al fotógrafo Lázaro Corpus, quien denunció haber sido víctima de un trato humillante.
Según el relato del afectado, con ocho años de trayectoria, el sacerdote interrumpió la misa al percatarse de que Corpus no estaba arrodillado durante el protocolo religioso.
“Es la primera vez en ocho años que sucede algo así. No soy católico, pero siempre he sido respetuoso. El padre me sacó solo por no arrodillarme; simplemente me senté para no obstruir la vista”, expresó Corpus, quien señaló que el conflicto empañó el evento social de sus clientes.
LA POSTURA DE LA IGLESIA
En respuesta, el vocero diocesano, Cosme Alexis Cuesta, explicó que dentro de las celebraciones existen normas de comportamiento que deben respetarse para mantener el orden y la solemnidad de las creencias. Detalló que, tras analizar lo ocurrido, se determinó que el sacerdote solicitó el retiro del profesional al no acatarse la indicación de arrodillarse.
“La intención no era expulsarlo definitivamente, sino que lo hiciera de manera temporal”, aclaró Cuesta, añadiendo que la Diócesis se mantiene abierta al diálogo con quienes deseen presentar alguna inquietud formal.
GREMIO DENUNCIA ANTECEDENTES
Sin embargo, el incidente no es visto como un hecho aislado por los profesionales de la lente. Diversos integrantes del gremio han calificado el trato de Sesatty Flores —quien asumió la titularidad de la parroquia el pasado 10 de julio de 2025— como ríspido y, en ocasiones, déspota hacia fotógrafos, videógrafos y músicos.
Los trabajadores hicieron un llamado urgente a la Diócesis para revisar el actuar del párroco, subrayando que su labor es puramente profesional y no pueden ser obligados a participar en los sacramentos.