ROSTROS DE ACERO: LOS HOMBRES QUE FORJARON AHMSA EN 1957
Con el permiso, sin solicitud, de su autor, reproducimos lo que el señor Luna Lastra publicó en su FB, un gran trabajo
Por: José Manuel Luna Lastra
Nota de la Redacción:
LA PRENSA
Encontré otras buenas fotografías de antiguos empleados de AHMSA que datan de 1957 y que, este sí, fueron tomadas por el señor Gordon Bennett después de haber elaborado con ellas unos bien equilibrados collages.
El señor Bennett con esas fotos, hacía diferentes acomodos, que luego regalaba entre algunas de las personas que en ellos aparecían. A mi padre que entonces tenía cincuenta años, le tocó el que ahora muestro.
Son todas muy buenas fotografías, con excelente resolución, de las que no se si los descendientes de estos queridos personajes posean alguna copia. Yo ahora las hago públicas con el debido respeto hacia quien las tomó.. Y como diría el Doctor I.Q. .. “Arriba a mi izquierda”.. y contestaba el ayudante.. “Aquí tenemos un caballero doctor”..
En este caso el apreciado caballero era nada menos que don Bernardo G. Mortera, consultor de la Gerencia, que llegó a la empresa para manejar las relaciones industriales de siempre tan complicadas. Don Bernardo era un tipo muy simpático, dueño de una voz bastante grave a quien su propio hijo César le puso el apodo de “el General” y cuando se le preguntaba el porqué del mote, respondía.. “Es que generalmente anda cuete”..
Siguiendo de izquierda a derecha, tenemos al apreciado ingeniero Ignacio Villaseñor, una persona sumamente amable que parecía no encajar con la gente bronca de la región, pero que pronto demostró su eficiencia cuando se le encomendó la Gerencia de la Planta. Como anécdota, en su juventud el ingeniero se hizo amigo del famoso cantante Antonio Aguilar cuando los dos andaban buscando la vida en los Estados Unidos. Ambos eran muy jóvenes, con poco dinero y sin fama. Al correr el tiempo Tony se hizo muy famoso y con aquél espectáculo charro que todos vimos alguna vez, llegaba a la plaza de toros de San Buenaventura y al presentarse en la arena lo primero que gritaba era “¿Ya llegaste Nacho?” y un reflector enfocaba la figura del ingeniero quien tenía que pararse a saludar..
Bueno pues el siguiente es nada menos que mi muy apreciado Cap. Alberto Yarza, piloto por varios años de los aviones de AHMSA, con quien yo volé infinidad de veces en aquellos preciosos aparatos Beechcraft de los que la empresa tuvo dos. De repente mi papá me llamaba para decirme que el Capi pasaría por mí para ir a volar y esto me llenaba de emoción pues verdaderamente me encantaba. Casi siempre era yo el copiloto y fui aprendiendo rápidamente los rudimentos de la aviación, pues él contestaba todas mis preguntas de buen grado.
En una ocasión en que íbamos a Monterrey, un manto de densas nubes cubría toda la ruta y yo estaba realmente un poco asustado y cuando le pregunté cómo le iba a hacer para aterrizar ya que no podía ver nada, me contestó.. “Cuando yo te diga ¡aquí! , voy a principiar a descender y al cruzar el manto de nubes veremos la pista”.. y tal como lo dijo, así sucedió.. Sentí mucho su muerte cuando el avión en que volaba sobre la Cd. de México se estrelló
El siguiente es nada menos que el apreciado ingeniero Jesús Zamora, miembro del equipo que aportó Chihuahua para el desarrollo de AHMSA quien ocupó diversos e importantes cargos dentro de la organización. Fue un excelente golfista y fundador de una familia muy querida que ha enriquecido a nuestra ciudad.
Abriendo la segunda fila aparece el simpático y risueño señor don Axel Munch a quien en la foto anterior describí como el compadre o padrino de medio Monclova. Por lo que a nuestra familia respecta, mis padres fueron los padrinos de bautizo de Axelito, su primer hijo varón y él con su querida esposa doña Meche, nos casaron a mí y a todos mis hermanos. Indudablemente fue un hombre muy bueno y muy querido en la comunidad que se incorporó a la empresa como primer jefe del departamento de Fabricación, donde se encargaba de vigilar las tareas de adaptación de los materiales que se fueron recibiendo para las primeras instalaciones de AHMSA.
El siguiente en la fila es don José Carrillo quien llegó de Nueva Rosita, Coahuila, todavía en la década de los cuarentas. Don Pepe fue el encargado de administrar los almacenes de AHMSA y su departamento de Compras. Al cabo de unos años, el Sr. Carrillo emigró a la Cd. de México donde se dedicó a los negocios con mucho éxito.
En el mero centro podemos observar al doctor don Manuel del Villar quien vino a Monclova para hacerse cargo de la dirección del Hospital AHMSA. El doctor fue un gran cirujano y muchos monclovenses están en deuda con él. Don Manuel era “chilango” y pariente (creo que primo) de Luis Arcaráz, el famoso compositor y director de orquesta.
El que sigue a la izquierda del doctor, es el Ing. José J. de La Fuente quien es , posiblemente; el primer empleado de Altos Hornos. Fue él junto con el señor Pape, los que anduvieron por toda la república buscando los posibles mejores lugares para instalar la compañía, hasta que dieron con Monclova. Ya instalado en AHMSA, el ingeniero se desempeñó como jefe del importante departamento de Materias Primas.
Cerrando la fila nos encontramos al ingeniero Gustavo Galáz, dotado de una gran inteligencia a quien se le encomendó el departamento de Planeación de Altos Hornos. Fue un fiel colaborador del Ing. Harold R. Pape y a su salida de la empresa, creó una planta, ahora sí que bien planeada y floreciente, dedicada a fabricar largueros metálicos para exportarlos a Estados Unidos.
Con esta fuente de trabajo impulsó grandemente a la vecina población de Castaños que en agradecimiento bautizó con su nombre a un tramo de carretera entre la planta y la población.
Y llegamos a la fila de abajo para encontrarnos con el sonriente ingeniero don Ernesto Beyer Valverde, uno de los antiguos “padres” de AHMSA y quizá el más importante desde el punto de vista operacional. El ingeniero conoció la planta como ninguno, desde los altos hornos hasta las laminadoras. Bajo su supervisión se construyó la primera Planta Coquizadora de AHMSA y fue quien vigiló hasta su terminación, los trabajos de construcción de la Siderúrgica No. 2.. ¡Cualquier cosa! Fue un hombre muy inteligente, buen lector y amante de su rancho, a quien tuve la fortuna de tratar.
A su izquierda seguimos con el Ing. Carlos Altaba Planuch, español de origen, quien llegó a la empresa para hacerse cargo del Depto. de Ingeniería. Poco tuve la oportunidad de tratar al ingeniero, pero me tocó en suerte conversar con él dos o tres veces antes de su fallecimiento y su vida me pareció sumamente interesante. Me hubiera gustado conocer un poco más de su desempeño en AHMSA.
Bueno, pues ahora sigue mi padre, don César Luna Larumbe, el causante de que ahora me encuentre aquí, ahora, platicándoles de todos estos queridos caballeros. Él llegó a Monclova en 1942 para hacerse cargo de la Secretaría de la Gerencia General de AHMSA y en esta fotografía solo tenía 50 años. Fue siempre un leal y discreto colaborador del señor Pape quien cuando a su fallecimiento fue a nuestra casa, nos dijo “César ha sido el hombre más honesto que yo he conocido”.. y con eso tuvimos.. Desde entonces nuestra familia disfrutó de un trato muy respetuoso en nuestra comunidad y eso se lo debemos a mi Padre.
El siguiente es el Ing. don Eugenio Castellanos que llegó a Monclova de la región carbonífera. Desgraciadamente se muy poco de la vida del ingeniero, pero espero que Chelita, su hija, algún día nos de algunos datos. El Ing. Castellanos se encargó del área de Laminación en Frío y a su salida de AHMSA tuvo algunos negocios florecientes en la ciudad de México o en sus alrededores.
El último, pero no por eso el menos importante, es don Nicolás Snaydelaar, empleado muy antiguo de la compañía quien participó en los trabajos de la construcción de las primeras estructuras de AHMSA. Posteriormente don Nico se ocupó de la operación del departamento de Laminación en Caliente. Con su esposa la muy querida doña Peggy Snydelaar, formó una bonita familia con tres hijos gueritos que llamaban la atención..
Pues estos son algunos de los hombres que mantenían operando eficientemente a nuestro querido AHMSA hace 64 años. Creo que es bueno recordarlos a manera de homenaje porque gracias a esa generación, muchos de nosotros todavía estamos aquí.